20/11/10

Un mundo sin Dios (2da Parte)

El problema básico del hombre de nuestros días  es el orgullo. "Se envanecieron en sus razonamientos", dice el apóstol Pablo. El periodista español Francisco Umbral, que escribía para el periódico español El Mundo, comprueba la declaración del apóstol. Antes de morir escribió en su columna lo siguiente: "Nietzsche y todos los otros que sabemos clausuraron el mundo antiguo decretando la muerte de Dios y la soledad del hombre. Esto es Modernidad, y nada la puede superar. Instituciones arcaicas, como la Iglesia, están viviendo hoy apenas por motivos residuales".


Umbral podría haber citado a Kant, Schopenhauer, Feuerbach, Marx o Freud para demostrar su Modernidad. No sería sorprendente. La Biblia ya lo decía tiempo atrás. En esta época llamada postmoderna, abundaría esta clase de pensamientos. Es la tendencia casi generalizada, especialmente en los países llamados desarrollados. Muchos intelectuales piensan y opinan de acuerdo con la "soberbia de su razonamiento". Les gusta ser llamados librepensadores. No quieren compromiso con nada ni con nadie. Mucho menos con alguien que nunca pudieron ver ni tocar: Dios.

Por un lado se encuentran los deístas. Ellos creen en un Dios creador que se olvidó de su creación y no interviene más en ella. Están también los agnósticos, que dudan de la existencia de cualquier tipo de Dios. Finalmente hay quienes son ateos, los que no creen en ningún tipo de Dios.

Estos tipos de pensamiento consideran a Dios un "concepto superado, arcaico, infantil". Agredir a Dios se volvió una moda. Hace poco tiempo el filósofo francés Michel Onfray escribió su Tratado de Ateología. Sólo en Francia vendió doscientos mil ejemplares. En un pasaje de su libro declara, lleno de suficiencia propia: "El último dios desaparecerá con el último de los hombres, y con el último de los hombres desaparecerá el temor, el miedo, la angustia, esas máquinas de crear divinidades".

Tal vez Onfray crea que está revolucionando al mundo con su manera de pensar, pero no es el único. Richard Dawkins, biólogo inglés, también escribió otro suceso editorial de ese género: "Dios, un delirio". Su libro es un esfuerzo desesperado para probar que Dios no pasa de ser un mito superado por el tiempo. Además el periodista inglés Christopher Hitchens, que vive en Washington, publicó "Dios no es grande"; y el filósofo estadounidense Sam Harris acaba de escribir su "Carta a una nación cristiana". En ella se defiende de las críticas que recibió después de su primer libro, en el cual considera ridícula la existencia de Dios.

Todos estos autores tienen algo en común. Para ellos el ser humano no necesita de Dios, mucho menos para ser un buen ciudadano. Dicen que la moralidad no depende de la religión y que, por tanto, un ateo puede ser ético y bueno. Eso es suficiente para ser feliz. A favor de esta  tesis está la neurociencia, cuyos "descubrimientos" probaron que hasta los chimpancés tiene nociones morales, sentimientos de empatía y solidaridad, y "sin embargo no orar ni creen en Dios".

El asunto en cuestión no es si el hombre que rechaza a Dios puede tener criterios morales o no. La moralidad no es  patrimonio de los cristianos. Lo importante es la profecía bíblica que anuncia que, en los días finales de la historia humana, esa manera de pensar sería cada vez más frecuentes. Hoy, no creer en Dios es casi regla entre los intelectuales. La revista Nature afirma que el 60% de los hombres de ciencia son ateos.

Agnósticos aparte, si damos una rápida mirada al mundo veremos que a pesar de la incredulidad de muchos hay un aparente despertar del ser humano en favor de la religiosidad. Por ejemplo, en Holanda, reconocidamente el país europeo más agnóstico, está habiendo un aparente retorno de la oración.

Hace pocos años comenzó el llamado "Movimiento de la oración en la empresa". En ese tiempo en Holanda pocas personas prestaban atención a este movimiento. ¿Por qué deberían preocuparse? Después de todo, el destino de Holanda era convertirse en un país agnóstico, en el que la oración era considerada, como muchos, "un pasatiempo irracional, aunque inofensivo".

Sin embargo, hoy la "oración laboral" se está convirtiendo en un fenómeno aceptado; en él participan más de cien compañías. Ministerios del Gobierno, universidades y multinacionales (como Philips, KLM y ABM ANRO) permiten a sus empleados organizar encuentros regulares de oración en sus lugares de trabajo. Incluso los sindicatos  ha comenzado a presionar al Gobierno para que reconozca el derecho de los trabajadores a orar en su lugar de trabajo.

Adjiedj Bakas, observador profesional de tendencias, y Minne Buwualda, periodista, ambos autores del estudio recientemente publicado bajo el título de "El futuro de Dios", creen una "recaida holandesa en la religiosidad".

¿Extraordinario? Tal vez sí, tal vez no. Este aparente retorno del pueblo a la oración y a la alabanza no lo es a la Biblia. Las personas perciben que el agnosticismo no  satisface las necesidades más profundas del corazón humano, y se vuelven a la emoción de la religión. No a los valores absolutos de un Dios absoluto, sino al relativismo de un dios, energía que no espera nada y simplemente da el visto bueno a la conducta  que la criatura decide seguir.

19/11/10

Un mundo sin Dios (1era Parte)

"Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios ... ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador" (Romanos 1:21,22,25).

Agosto de 1995. El sol besa escandalosamente la ciudad de Nueva York. Calor intenso. ¡Cuarenta grados por lo menos! Yo trato de refrescarme con una limonada helada en un bar de Roquefeller Center.

Estoy en el corazón de Manhatan. Mi profesor, un francés nacido en Estados Unidos, bebe una cerveza. Nunca habíamos tenido la oportunidad de conversar fuera de clases. Es la primera vez que hablamos de asuntos ajenos a la vida académica. Me pregunta quién soy y qué es lo que hago. Al oír mi respuesta, su actitud amena cambia. Bebe un sorbo de cerveza, me mira como a un niño desprotegido, casi sin compasión, y me pregunta sonriendo:

¿Es posible creer en Dios en nuestros días?. Siento ironía en su voz. Sonrío y continúo bebiendo la limonada.

A partir de entonces, siempre que puede, el profesor conduce nuestra conversación al terreno religioso. Él no tiene inquietudes espirituales. Sólo quiere probarme que Dios no existe. Yo lo dejo hablar. Oír es arma mortal para esta clase de pensadores. Oírlos con atención los desconcierta, los confunde, los hace extraviarse en la maraña de sus raciocinios. Por eso lo escucho y le sonrio.

La mente de este caballero de 50 años, de aire de triunfador y aparentemente realizado en la vida, es brillante. Típicamente inquisitiva. Su capacidad de argumentar es extraordinaria. Sería capaz de probar a cualquier persona que es de noche, aunque el sol brillara en medio del cielo azul. De acuerdo con su manera de ver las cosas, él y todo lo que ha logrado en la vida prueban que el ser humano no necesita de Dios para vencer.

Los días corren. Nada mejor que el tiempo para analizar la consistencia de los conceptos. En cierta ocasión, en una de nuestras últimas conversaciones, hace un despliegue de argumentos contra la existencia de Dios. Yo considero un pérdida de tiempo continuar discutiendo el asunto. Él insiste. En silencio me pregunto qué es lo que se propone. Al ver que no se detiene, lo interrumpo:

-Está bien profesor - le digo-, imaginemos que usted tiene razón. Dios no existe. Imaginemos también que usted tiene un hijo, un único hijo de 20 años, en la flor de la existencia. Un hijo al que ama mucho y por el cual sería capaz de dar la vida. Para tristeza suya, él está sumergido en la drogadicción. Usted, como padre, ya hizo todo lo que podía para ayudarlo. Buscó los mejores especialistas, lo internó en los más calificados centros de rehabilitación, lloró, gritó y sufrió. Nada, ni nadie, es capaz de hacer cosa alguna para liberarlo de las garras del vicio, y usted me acaba de "probar" que Dios no existe. Dígame entonces, ¿qué esperanza resta para su hijo?.

El hombre se mueve nervioso de un lado a otro en el sofá de cuero marrón. Sus ojos brillan más húmedos que nunca. Son ojos redondos, de mirar penetrante. Esta vez son ojos tristes. Puedo ver la emoción retratada en su rostro. Sufrimiento y dolor, quién sabe. Sin querer he tocado una herida abierta en su corazón. La herida sangra. Intenta decir algo pero no puede. Solamente se levanta, hace una venia con la cabeza, a modo de despedida, y se retira. Mientras se va, lo veo esconder con discreción una lágrima rebelde.

Al siguiente día me entero de que tiene un hijo. Un único hijo de 20 años, completamente destruido por las drogas. Entonces creo entender su rebeldía, su extraño orgullo intelectual, incluso la ironía de sus preguntas.

Algunas semanas después, antes de retornar al Brasil, voy a despedirme de él. Me acompaña en silencio hasta el primer piso. Allí nos damos un abrazo. Ambos sabemos que nuestra conversación no ha terminado. Está emocionado. Las palabras no aparecen en sus labios, están atoradas en su garganta. De repente traga saliva y me susurra al oído:


Pastor, usted sabe, yo no creo en Dios, pero usted sí. Por favor, pídale a su Dios que ayude a mi hijo.

Me duele la actitud del profesor estadounidense, hijo de padres europeos. Me duele verlo con los ojos llenos de lágrimas, sintiéndose impotente ante la desgracia del hijo que ama y sin embargo, incapaz de reconocer a Dios como la única solución para su drama. Él es el retrato de la generación de los tiempos previos a la venida de Jesús. El apóstol Pablo la describe de este modo: "Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido"(Romanos 1:21).

18/11/10

Mensaje falsificado (5ta Parte)

El otro pensamiento es que este engaño funciona sólo con los que no tuvieron "el amor a la verdad". Con aquellos que rechazaron la palabra de Dios, que no quisieron recibirla. Por miedo, por preconcepto o por cualquier otro motivo. Se negaron a aceptar la verdad. La verdad sólo se encuentra  en la Palabra de Dios.

Fue por causa de la falsificación de su venida que Jesús advirtió a sus discípulos: "Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis... Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está ... en los aposentos, no lo creáis"(San Mateo 24:23,25,26).

Conversando hace poco con Armando Juárez, escritor mexicano residente en Estados Unidos, me decía: "Imáginate. ¿Qué sucedería si un día una nave espacial posará en alguna capital del mundo y todos los medios de comunicación enviaran sus reporteros para cubrir la noticia en vivo y, ante los ojos del mundo entero, saliera alguien de apariencia radiante, espectacular y carismática afirmando ser el Cristo? ¿Quién se atrevería a dudar, si todos están viendo y puede ser probado científicamente?".

La única vacuna contra los engaños del enemigo es el conocimiento de la Palabra de Dios. Jesús dijo: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres"(San Juan 8:32); pero vivimos en tiempos en los que las personas prácticamente desconocen la verdad. Ignoran la Biblia. No saben lo que dicen las Escrituras. El ser humano de nuestros días prefiere correr a las librerías y comprar productos de la imaginación humana. Prefiere dar crédito a historias fantasiosas antes que tomarse el trabajo de estudiar lo que la Biblia enseña.

El Señor Jesucristo describió para sus discípulos cómo sería su venida. Lo hizo con claridad meridiana: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" (San Mateo 24:27).


La venida de Jesús será un acontecimiento visible para todo el mundo. Millones y millones de personas que habitan este planeta lo contemplarán viniendo en gloria. "Todo ojo lo verá", afirma el apóstol Juan. Después trata de describir con palabras humanas lo que el Señor le mostró en visión: "Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero". ¿Notas? Este es el "Verdadero". El auténtico, el genuino. El otro es la imitación, el padre de la mentira, el engañador.

Juan sigue describiendo: "Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo... Y su nombre es : EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos... Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES" (Apocalipsis 1:7; 19:11,12-14,16).

Este es el momento glorioso de la humanidad. Cristo regresa a la Tierra para ponerle un punto final a la historia del pecado. No más dolor. No más llanto. La muerte no arrancará otra vez a un ser querido de tus manos. Las tristezas, los dramas y las tragedias de esta vida habrán llegado a su fin.

Cuando era niño, un día huí de casa por miedo al castigo. Había cometido una falta y sabía que arreglaría las cuentas con mamá. Corrí, corrí y corrí. Corrí pensando que si iba al lugar más lejano de la tierra mi madre no me encontraría. Corrí creyendo que allá, en el punto infinito del horizonte, donde el cielo se une con la tierra, podría esconderme de mis propios errores. Tenía miedo de parar. Corrí sin saber hacia dónde. Simplemente, corrí.

El día agonizaba en los trigales maduros de mi tierra. Las sombras de la noche se mezclaban con mis miedos y me aprisionaban. El canto amedrentador de las lechuzas parecía la carcajada siniestra de la noche. Estaba cansado, con frío y con hambre. Me acurruqué debajo del umbral de una casa abandonada y fue vencido por el cansancio. No sé cuánto tiempo dormí. Solamente sé que desperté asustado. Alguien me acariciaba el rostro dulcemente. Era mi madre.

-Ya está bien, hijo- susurró a mis oídos con ternura, ya corriste demasiado; llegó la hora de volver. Vamos a casa.

Esta es la verdad más hermosa de todos los tiempos. Tú también ya corriste demasiado, ya sufriste, ya lloraste. Ya te heriste los pies en la arena caliente del desierto de esta vida. Ya está bien, hijo, te dice Jesús. Llegó la hora de volver. Vamos a casa.

¿Aceptarás la invitación?

La respuesta es sólo tuya.

17/11/10

Mensaje falsificado (4ta Parte)

Engaño es la palabra clave. El diccionario define engaño de esta forma: "Dar a la mentira apariencia de verdad. Inducir a otro a creer y tener por cierto lo que no lo es". El engaño te conduce al error, te extravía. En el capitulo 24 de San Mateo, Jesús repite la advertencia contra el engaño cuatro veces, tal vez porque el engaño será el instrumento más poderoso del enemigo es los últimos tiempos.


El apóstol Pablo continúa la explicación de este "hombre de pecado" diciendo que sus seguidores se perderían "por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad" (2 Tesalonicenses 2:10-12). ¿Observaste la importancia que el apóstol le da a la verdad? En el fin de los tiempos hay gente que se perderá porque "no recibió la verdad"; prefirieron "creer la mentira".

A esta altura conviene hacerse preguntas: ¿De qué verdad habla Pablo? ¿Dónde está esa verdad? Jesús respondió esa pregunta muchos siglos atrás. Al orar en favor de sus discípulos dijo: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad"(San Juan 17:17).

Hay momentos en los cuales es preciso parar y pensar. Confrontarse con la verdad puede ser doloroso, porque la verdad siempre es un mundo de posibilidades que lleva hacia lo desconocido, y eso provoca miedo. Pero ¿imaginaste qué habría ocurrido si Newton no hubiese querido saber la verdad cuando una manzana le cayó sobre la cabeza? ¿Qué habría pasado si un día Cristóbal Colón no hubiese decidido partir rumbo a lo desconocido?.

La Biblia afirma que, desgraciadamente, en los días previos a la venida de Cristo habrá mucha gente que preferirá vivir en la mentira. Quizás eso sea más cómodo y menos doloroso. A veces las personas actúan como el paciente que sabe que está con cáncer y prefiere que el médico no se lo diga, esperando que el hecho de ignorar la verdad pueda disminuir la gravedad de su realidad.

Pero el apóstol va más allá. Él dice que en los postreros días, poco antes del retorno de Jesús, este "hombre de pecado" realizará el engaño más grande, la obra maestra de la mentira: imitará el regreso de Cristo. Lo dice así: "... Se manifestaré aquel inicuo ... cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos" (2 Tesalonicenses 2:8:10). ¿Sabes de lo que se habla aquí? De una falsificación. Una imitación del retorno de Cristo tan bien hecha que podrían ser engañados aun los escogidos.

Es interesante notar la palabra advenimiento. Pablo la usa para referirse a la aparición mentirosa del inicuo, pero es la misma palabra griega, parusía, que el Nuevo Testamento usa para referirse a la manifestación gloriosa del Señor Jesucristo. ¿Coincidencia? No. El apóstol usa esa palabra a propósito, para enfatizar la imitación casi perfecta de la venida de Cristo que realizará el "hombre de pecado". Todo ha sido planeado por el "inicuo" con minuciosidad, para hacer creer a las multitudes que su imitación es la verdadera venida de Jesús.

Esta será la obra maestra del engaño satánico. El mundo está siendo preparado para eso. Observa la temática de las películas, la literatura y los juegos electrónicos que consumen millones de seres humanos. Vivimos en la cultura de lo mágico, lo sobrenatural y lo extraterrestre. Los niños llegan al punto de tomar esas cosas como realidad. Por otra lado, nota los fenómenos paranormales que realiza el espiritismo. ¿Por qué las personas no podrían creer en un espíritu maligno disfrazado de Cristo y que hace cosas espectaculares?.

Nota dos pensamientos más del texto. El primero es el siguiente: esta parusía falsa es "por obra de Satanás". Hay un poder sobrenatural por detrás de esa falsificación. Es una obra maligna. Puede venir acompañada por señales y prodigios, pero es maligna. Ya lo dijo Juan, al descubrir a este poder satánico, en el libro de Apocalipsis: "También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer..." (Apocalipsis 13:13,14) ¿Te das cuenta? Este poder "engaña a los moradores de la tierra". Las personas se rinden ante las señales y los prodigios. Aceptan el engaño como si fuese la verdad de parte de Dios.

Los milagros y los prodigios no son necesariamente evidencia de que Dios está detrás de esas "maravillas". Cualquier ser humano corre el riesgo de ser engañado y servir de instrumento del mal, pensando que está haciendo las cosas en el nombre de Jesús.

Mensaje falsificado (3ra Parte)

La batalla final, que el Apocalipsis llama Armagedón y que sucederá antes de la venida de Cristo, no será una batalla con cañones o misiles. No será de Oriente contra Occidente, ni socialismo contra capitalismo. La última batalla de los siglos será entre realidad y la ficción, entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal. Y el campo de batalla será el corazón humano.


Este enemigo, mentiroso por naturaleza, tratará de engañar al mayor número de personas en los días finales de la historia, incluso a los más precavidos. Para lograrlo, naturalmente, no se presentará como es. Si lo hiciera, nadie iría con él. El apóstol San Pablo dice el enemigo vendrá camuflado: "... No es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz"( 2 Corintios 11:14). Será un personaje espiritual, religioso, obrador de "señales y prodigios". De otro modo los "escogidos" nunca caerían en sus artimañas.

El apóstol Pablo describe la manera en que actuará el engañador en los días finales: "Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar... Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios"(2 Tesalonicenses 2:1-4).

Este texto es clave para entender el asunto. San Pablo afirma que el Señor Jesús no vendrá antes de que "venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado". ¿Quién es este "hombre de pecado"? ¿A quién se refiere el apóstol? ¿De qué apostasía habla y cuándo sucederá eso?.

El propio Pablo menciona otras características de ese "hombre de pecado". Dice que "se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios y es objeto de culto". Pero se levanta contra Dios de una forma extraña. Se "opone" sin oponerse. No habla contra Dios sino que se disfraza, se hace "pasar por Dios", "se sienta en el templo de Dios, como Dios". Pero no es Dios. Desdichadamente, las multitudes le creen, lo siguen y aceptan lo que él enseña. Y al hacerlo, lógicamente, caen en la apostasía.

¿Conoces, en nuestros días, algún poder religioso que se atribuya poderes divinos? ¿Has visto alguna institución religiosa que pretenda tener o considere que tiene autoridad suficiente como para "cambiar" lo que está escrito en la Palabra de Dios? Esto es preocupante. El día que tú veas que un ser humano se sienta en un trono y se hace pasar por representante de Dios, puedes saber que es parte del cumplimiento de la profecía bíblica.

Jesús dijo que la hora de su retorno estaría próxima cuando se viera "en el lugar santo de la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)" (San Mateo 24:15). La frase "el que lee, entienda" está en el texto entre paréntesis. No todos entenderán. Va a depender de la actitud con que el ser humano busque la verdad. Dios sólo se revela a los que lo buscan con sinceridad y humildad de corazón.

Y ¿de  qué abominación desoladora había hablado el profeta Daniel? Para saberlo necesitamos ir al libro de Daniel. Él había mencionado a un poder religioso que "hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley..." Un poder se que "se engrandeció hasta el ejército del cielo... Aun  se engrandeció contra el Príncipe de los ejércitos ... y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó"(Daniel 7:25; 8:10-12).

Observa que, en algún momento de la historia, este poder religioso intentaría mudar "los tiempos y la ley" y echaría "por tierra la verdad". ¿Por qué tiene tanto odio contra la verdad? Porque por detrás de este poder está el padre de la mentira. La verdad y la mentira son como la luz y la oscuridad, no pueden andar juntas. El enemigo de Dios inventaría una ley falsa, mentirosa, para llevar la atención de las personas lejos de la ley verdadera. Todo eso usando sus armas preferidas: el engaño y la seducción.

16/11/10

Mensaje falsificado (2da Parte)

El Señor Jesús mencionó también a falsos profetas. Gente que se considera enviada por Dios y ofrece a los hombres soluciones instantáneas para sus problemas. Venden promesas de curaciones milagrosas y prosperidad financiera. Alegan que las bendiciones sólo serán recibidas por los que tengan fe, y que la fe se mide por la cantidad de dinero que las personas dan. En los últimos años han proliferado este tipo de "profetas". Aparecen todos los días. Aprendieron a usar la radio y la televisión para alcanzar al público. Han construido verdaderos imperios financieros.


El argumento que usan para apoyar sus afirmaciones es el "testimonio" de las personas en cuya vida se realizó el milagro. Incluso citan la Biblia para afirmar que nadie haría estas cosas si el Espíritu de Dios no estuviera con ellos. Jesús los describió de la siguiente manera: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad". (San Mateo 7:21-23).

Es increíble. Gente que realizó milagros e hizo maravillas en nombre de Jesús recibe la desaprobación divina. No hicieron la voluntad del Padre. Actuaron de acuerdo con su propia manera de ver las cosas.

En cierto modo, todos estos profetas y personas que se dicen ser el Cristo son un cumplimiento de la profecía, pero el asunto va más allá de personajes delirantes o de aprovechadores que se benefician con la credulidad, el fanatismo o la falta de información del pueblo.

Cuando Jesús habló de falsos Cristos dijo que éstos harían "grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos"(San Mateo 24:24). Esto es algo serio. Los escogidos -los que aceptan la invitación de Dios de apartarse de la mentira y el error y vivir sólo por la verdad- no serían fácilmente engañados por una curación milagrosa o simplemente porque alguien dice que es el Jesús reencarnado.

Si gente esclarecida va a ser víctima del engaño es porque el asunto es más complicado de lo que se imagina. Aquí la palabra clave es "engaño". De acuerdo con la declaración de Jesús, en los tiempos finales se preparará un engaño tan bien armado que incluso afectará a los escogidos. ¿Quién estará detrás de este engaño y cómo sucederá eso? La Biblia tiene la información necesaria. Dios no podría haber dejado sin orientación a las personas sinceras que desean encontrar la verdad.

En el libro de Apocalipsis encontramos que el autor del engaño maestro de los últimos tiempos será el mismo que en el principio arrastró a una tercera parte de los ángeles del cielo usando la seducción y la mentira. San Juan lo describe de la siguiente manera: "Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él" (Apocalipsis 12:9).

Nota que una de las características de este personaje maligno es que "engaña al mundo entero". Su especialidad es el engaño. Él no obliga a las personas a hacer algo que no desean. Ellas lo siguen porque quieren. Creen lo que él enseña. Están convencidas de que él tiene razón.

El instrumento que este personaje usa para llevar a las multitudes a seguirlo voluntariamente es la seducción y la mentira. El Señor Jesús describió a este engañador como alguien que "... no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira"(San Juan 8:44).

15/11/10

Mensaje falsificado (1era Parte)

Extraido de: "Señales de Esperanza":

"Se levantarán falsos Cristo, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos" (San Mateo 24:24).


Se mueve con ademanes estudiados. Habla con ironía y desfachatez. Usa un reloj incrustado en brillantes. Se traslada de una lado a otro en vehículos de lujo y vive en una mansión de siete millones de dólares. Dice ser la reencarnación de Cristo, y cuando los periodistas le preguntan por qué viste ropas caras si Jesús anduvo en la Tierra con una túnica vieja y un par de sandalias gastadas, responde: "En mi primera venida estuve aquí para sufrir y morir. Ahora he regresado para reinar".

Su nombre, José Luis de Jesús Miranda. Nació en Puerto Rico y usa dos tatuajes con los números 666 en ambos antebrazos. Alega ser, al mismo tiempo, el anticristo. La razón es que enseña un mensaje diferente del que predicaba cuando era el Cristo sufridor. Según él, "ahora es un rey reencarnado y victorioso".

Miles de seguidores lo aclaman en varios países. Le dan abultadas cantidades de dinero y lo tratan como a un dios. Entrevistados, ellos argumentan que él los liberó de la culpa. Enseña que ya no existe mal ni pecado. Según él, en su primera venida habría pagado el precio del pecado y acabado con el mal. Su mensaje es agradable a los oídos del hombre moderno.

No es el único. En una casa del barrio Boqueirao, en Curitiba, República del Brasil, se abre una cortina roja y aparece, de túnica blanca, manto rojo, corona de espinas en la cabeza y un cetro de madera en la mano izquierda, el ex verdulero Luri Thais, de 49 años. Sentado en un trono proclama con voz impostada: "Yo soy Inri Cristo, el hijo de Dios, la reencarnación de Jesús, el camino, la verdad y la vida".

Desde hace varios  años Inri Cristo peregrina por el mundo. Ya viajó bastante. Estuvo en varios países. Fue expulsado de Inglaterra y recibido en Francia. En los últimos años estableció la sede de su movimiento en la ciudad de Brasilia.

Tampoco es el último. En un remoto rincón de Siberia, en una ciudad pequeña llamada "Vivienda del Amanecer", un hombre apacible de túnica blanca, cabello castaño largo y tímida sonrisa mezclada de enigma y beatitud dice ser el Cristo, que ya volvió para salvar a la humanidad. No lo dice a todos, sólo a sus discípulos. Éstos se pueden contar por miles y lo adoran como a un verdadero Dios. Ven en él a la reencarnación de Jesucristo. Su nombre verdadero es Sergio Torop, ex soldado ruso. Se hace llamar Vissarión: "el que da nueva vida".

Kevin Sullivan, periodista estadounidense, publicó en el Washington Post una entrevista con varios discípulos de Vissarión. Quedó sorprendido por las respuestas. Lula Derbina, por ejemplo, fue traductora de la Cruz Roja Internacional y vio en él al nuevo Maestro que esperó toda su vida. "Creo que es Jesucristo. Lo sé, como sé que estoy respirando", declaró ella.

Galina Oshepkova, de 54 años, se había divorciado recientemente y tenia dos hijos cuando alguien le mostró un video. En el video escuchó a Vissarión afirmar que había vuelto a la Tierra porque la gente se había olvidado de las palabras y las enseñanzas que dejara dos mil años atrás. "Sentí que mi corazón latía con fuerza y supe: ´Esta es la verdad´, es él. Es la segunda encarnación de Cristo", afirma la mujer, convencida.

Al mencionar Jesús a los falsos Cristos como una señal de su retorno a la Tierra, es evidente que no se estaba refiriendo sólo a estos personajes folclóricos o a tantos otros que aparecieron en el pasado y aparecerán en el futuro.

Tiempos de guerra (5ta Parte)

Cuando el ser humano contempla la triste realidad de este mundo en conflicto, no puede aceptarla  desde ningún punto de vista. Por una simple razón: el hombre no fue creado para la guerra, aunque viva permanentemente en ella. El ser humano salió de  las manos del Creador para vivir en paz y armonía consigo mismo, con los seres amados y con las otras personas. Pero algo sucedió a lo largo del camino, algo que deformó su mundo interior. Se ha vuelto violento por naturaleza. Hiere a los que encuentra en su camino y hace sufrir a los que están a su lado, pero en el fondo carga la nostalgia de la paz, porque la paz es el destino glorioso para el que fue creado.


Al contemplar a diario el cuadro desolador de sangre, al ver a sus hijos inocentes muriendo en una guerra loca y sin sentido, muchas veces el hombre se pregunta: "¿Hasta cuando?". Es entonces cuando la imaginación humana crea posibles soluciones. Una de ellas podría ser la aparición de un personaje aceptado universalmente y que fuera capaz de establecer la armonía entre las naciones. Alguien que conquistara la simpatía y admiración de todo el mundo de modo que, cuando pidiese a los hombres que vivan en armonía y paz, todos le obedecieran.

Pero la Biblia afirma que ningún ser será capaz de hacer eso. Al contrario, es clara al decir: "Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos,de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: ´Paz y seguridad´, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán" (1 Tesalonicenses 5:1-3).

La entrada del pecado contaminó este mundo hasta sus mismas raices. El ser humano es malo por naturaleza. Cada célula de su existencia trae la miserable mancha del egoísmo. Inconscientemente mira a los otros seres como competidores o como enemigos. No confía, y está siempre listo para defenderse y atacar. Por tanto, la solución debe venir de fuera de la esfera terrenal. La solución es divina y celestial. Es el retorno glorioso de Cristo a esta Tierra. Un Cristo victorioso que no pisará la Tierra contaminada por el pecado. San Pablo, describiendo este evento, es claro al decir: "Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:17).
¿Te has dado cuenta? Jesús no pisará esta Tierra en ocasión de su segunda venida. Recibiremos al Señor "en el aire", dice Pablo. Nadie andará en la Tierra promoviendo la paz, por más que ese sea un pensamiento alentador.
Ah, mi querido(a), el día está llegando. La muerte provocada por la lucha irracional de los seres humanos no arrancará nunca más a un ser querido de tus brazos. No habrá más dolor, ni sufrimiento, ni lágrimas. Jesús volverá para colocar un punto final a la historia del pecado y las guerras. La gran guerra entre el bien y el mal habrá llegado al fin, y en la nueva Tierra de paz eterna, tu lugar ya está reservado. Sólo acepta a Jesús como tu Salvador.

Tiempos de guerra (4ta Parte)

Los nuevos pedidos hechos en el comercio de armas crecieron escandalosamente en los últimos años. Irónicamente, los cinco primeros proveedores de armas son miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU.¿Puedes imaginar que habrá paz de esa manera?.

-Yo no siento nada de eso- me decía el otro día un joven universitario.

Tal vez no lo sientas porque vives en la ciudad. Estás acostumbrado a otro tipo de violencia, del cual si tienes conciencia. Andas con miedo, temes transitar por lugares oscuros cuando la noche llega. Hay barrios de tu propia ciudad adonde no tendrías el valor de ir, aun cuando fuera de día. Eso quiere decir que la violencia urbana, la otra guerra sin cuartel, está presente todos los días en la experiencia del hombre de la ciudad.

Si piensas que las guerras sólo están en los países de Medio Oriente o en las montañas de dificil acceso donde se esconden las guerrillas organizadas, estás completamente equivocado. Es verdad que en la más grande guerra de nuestros días, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de Salud, ya murieron 226 000 personas desde que comenzó la lucha. Los muertos durante la invasión a otro país llegaron a 11 405, incluyendo a militares, guerrilleros  civiles. Pero en un gran país del mundo, en una guerra silenciosa y callada, son asesinadas 48 000 personas por año como resultado de la delincuencia. El crimen organizado fue capaz de paralizar una megametrópoli y matar en un solo día a casi 20 policías que estaban de servicio. Y nadie diría que hay guerra en ese país. Sin embargo, la mafia del robo de cargas domina las rutas, el narcotráfico de drogas controla los barrios pobres, la mafia del tráfico de armas y el contrabando ejercen poder en las fronteras. Y todo esto genera pánico entre los ciudadanos. Sin embargo, el país no está en guerra.

Con un promedio de 500 secuestros relámpago por mes (más de 16 por día), otra gran metrópoli es una de las ciudades con mayor riesgo en el mundo. La industria del secuestro mueve, en esa ciudad, 70 millones de dólares por año, y la clase media se ve obligada a usar blindaje especial como si fuese un accesorio más del vehículo.

La misma situación se repite en otras grandes ciudades del planeta. Sólo el último año, 4.2 millones de personas fueron víctimas de la delincuencia en una ciudad. Cualquier otra metrópoli del mundo podría mostrar sus heridas abiertas y sus estadísticas crueles. Serían denunciadas de una realidad grotesca: la violencia diaria que se vive en las calles.

Las palabras de Jesús se están cumpliendo al pie de la letra. Guerras y rumores de guerras. Guerras fratricidas, locas y sin sentido. Guerras que nacen en las profundidades del corazón humano. El hombre y la mujer se esfuerzan por entender lo que sucede dentro de sí, pero no lo logran.

En 1984 dirigí una cruzada evangelizadora en el Estadio Nacional de Lima. Cuarenta mil personas llenaban el estadio todas las noches. Gente deseosa de escuchar las buenas nuevas del evangelio. Un mes después recibí la carta de un militante del movimiento guerrillero que llevó tanto dolor a mi pueblo. La carta decía: "Estuve en el Estadio Nacional, no porque me interesara lo que usted iba a hablar. Estuve allá cumpliendo una misión asignada por mi grupo. Estamos presentes en todos los lugares, con los ojos y los oídos abiertos. Aquel día fui al estadio cumpliendo mi rutina. Yo no soy malo. Soy simplemente un soñador. Sueño con un país libre, donde los niños nazcan con esperanza, y no condenados a una vida de explotación y miseria. Desgraciadamente, para construir ese país es necesario destruir la sociedad establecida. Yo pensaba que para eso había que pagar el precio, y el precio era el derramamiento de sangre de gente inocente. Pero aquella noche le oí hablar de Jesús. Descubrí que toda la sangre que era necesario que fuera derramada para construir una nueva sociedad ya había sido derramada en la cruz del Calvario. Pero ¿qué quiere usted que haga ahora con el recuerdo de mis crímenes? ¿Qué hago con las pesadillas que me consumen de noche? ¿Cómo saco de mi mente la imagen de gente inocente que suplica de rodillas que no la mate? ¿Adónde voy con mi dolor, con mi pasado, con el peso terrible de mi culpa?".

Este fue siempre el grito desesperado del corazón humano. ¿Qué hago? ¿Qué haré? ¿Adónde voy? En medio de ese torbellino de luchas y aflicciones, yo te invito a escuchar la voz mansa de Jesús: "La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo". En los tiempos de conflictos y guerras en que vivimos, no puede haber invitación más dulce.

¿Aceptarás la invitación?

La respuesta es sólo tuya.

14/11/10

Tiempos de guerra (3ra Parte)

Hace varias décadas el mundo fue estremecido por dos guerras de dimensiones gigantescas. Fueron llamadas Guerras Mundiales. Hasta entonces nada semejante había sucedido en la historia de la humanidad. Ambas guerras fueron devastadoras. La primera mató a 10 millones de personas y la segunda acabó con la vida de 55 millones de seres humanos. En aquella ocasión, en una transmisión radiofónica desde Hiroshima en 1945 después de lanzada la primera bomba atómica, William Ripley afirmó: "Estoy parado en el lugar donde empezó el fin del mundo". Sin embargo esas guerras no eran la señal del fin. Jesús lo había dicho: "Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin" (San Mateo 24:6,7).


El clima de guerra que vivimos en nuestros días no se limita a conflictos internacionales. Lo que mina la estructura intestina de los países hoy son las luchas internas. Las guerras internacionales están pasando a se la excepción. De los 56 conflictos armados importantes que se registraron en la década pasada, sólo 3 fueron conflictos entre un país y otro. Todos los demás fueron luchas internas; aun cuando en 14 de ellos intervinieron tropas extranjeras apoyando a uno u otro lado.(1)

Por otra parte, mientras que la primera mitad del siglo pasado estuvo dominada por guerras entre países ricos, la mayoría de los conflictos internos, contemporáneos, ocurre en los países más pobres del mundo. Naciones que luchan terriblemente contra el hambre, desperdician dinero y energía luchando entre hermanos.

Estudios realizados por especialistas muestran que existe relación entre los conflictos armados y el hambre mundial. Un problema lleva al otros. El planeta está siendo tragado por un tornado violento del cual nadie escapa. Las catástrofes naturales y las guerras de un lado, la amenaza de recesión financiera que lleva a millones de personas a la miseria y al hambre del otro, y en el medio el ser humano sin saber para dónde ir ni qué hacer. Este es el retrato del hombre del siglo XXI.(2)


En nuestros días hay muchos países que sufren conflictos internos así llamados guerrillas reivindicatorias. Estas luchas fratricidas desestructuran la vida de los habitantes de un país. En esas luchas sociales las personas más afectadas  son las menos culpables. Generalmente los conflictos internos se desarrollan en las zonas rurales, donde viene el humilde y desprotegido campesino.

Las guerrillas perturban las producción de alimentos y provocan el hambre, y todo debido a la destrucción material y el saqueo de cultivos, ganado, cosechas y reservas alimentarias de los campesinos. Por otro lado, los  movimientos revolucionarios constantes impiden trabajar, desaniman a los agricultores e interrumpen las vías de transporte a través de las cuales se vende la producción.

Los jóvenes son obligados a unirse a las guerrillas. Se apartan del sector productivo y abandonan los trabajos que generan ingresos. Como consecuencia, el hambre aumenta, incluso mucho tiempo después de que la violencia disminuye. ¿Qué se puede hacer en una tierra donde los bienes han sido destrozados, las personas han sido muertas y heridas, las poblaciones han emigrados para escapar del peligro y los daños al medio ambiente han sido irreparables?.(3)

Aun más terribles son las minas diseminadas por las tierras agrícolas, que matan y mutilan a las personas, y las desaniman de cultivar durante años y décadas.

Durante algún tiempo, después de la Segunda Guerra Mundial, se pensó que el mundo tendría paz. Habían disminuido los gastos en armas y las naciones soñaban con un mañana mejor. Durante esos años el gasto en armas disminuyó en un 37%, y todos creían que estábamos entrando a una era de concordia internacional.(4)


Pura ilusión. La profecía decía que las cosas irían de mal en pero: "... cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina..."(1Tesalonicenses 5:3); y así fue. El sueño acabó en 1988. A partir de ese año la compra de armas por parte de los países volvió a aumentar: el 2% en 1999 y el 3% en el año 2000. Hoy llega a la escandalosa cifra de 835 mil millones de euros por año; 15 veces más que el volumen de ayuda humanitaria internacional. Para colmo de males ese aumento fue más fuerte en las regiones supuestamente menos ricas. Son ellas las que más gastaron en compra de armas.(5)

(1). Secretario de Estado Sigrun Mogedal, Ministro de Asuntos Exteriores de Noruega(2001), "The Economics of Civil War", documento presentado en la Conferencia sobre Economía y Política de la Guerra Civil, Oslo, Noruega.

(2). FAO, "Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Diálogo entre las diversas partes interesadas" (10-13 de junio de 2002).

(3). Más de 4 millones de personas han perecido en conflictos violentos desde 1989, y 37 millones han tenido que desplazarse ya sea dentro de sus países o fuera de ellos como refugiados. Las minas terrestres causan más de 25 000 víctimas cada año, y obstaculizan la reconstrucción y el desarrollo (Banco Mundial, 2000).

(4). Los datos sobre el gasto militar y el comercio de armas fueron tomados de las siguientes fuentes: Conversion Survey 2001 (Centro Internacional de Conversión de Bonn); Annual Report 2001(Instituto Internacional para la investigación de la Paz en Estocolmo); The Militar Balance 2001/2002 (Instituto Internacional de Estudios Estratégicos); Base de datos World Military Expediture and Arms (Organismo de Control de Armamento y Desarme de Estados Unidos).

(5). Ibíd., cita (4).

13/11/10

Tiempos de guerra (2da Parte)

Viernes 3 de septiembre. Hace calor. Calor infernal. Los niños se sofocan dentro del gimnasio. Nadie imagina la tragedia que se avecina. Faltan apenas 93 días para que otra tragedia de dimensiones catastróficas sacuda al mundo: el tsunami asesino que borraría del mapa ciudades enteras y se llevaría consigo a más de doscientas mil vidas.

En la ciudad donde el secuestro ocurre hay expectativa generalizada. Los ojos del mundo se dirigen para ver el desenlace final del ataque a niños indefensos.

De pronto se oye la explosión de una bomba. Siguen gritos de angustia por todas partes. Las fuerzas especiales aprovechan el pánico y entran para tomar control de la situación. Hay olor a pólvora, sangre y muerte. El aire que se respira es de terror, desesperación y miedo. El secuestro acaba. Resultado final: 376 muertos y 700 heridos.

Lo que describo aquí es sólo un grano de arena. El clima mundial de belicosidad es mucho más intenso. La sangre de gente inocente se derrama por todos los lados. Escenas de horror, mucho más terribles que las que aparecen en las películas, son protagonizadas en diferentes países, a veces, por motivos banales. El mundo vive la cultura de la guerra y no se trata sólo de la lucha armada de un país contra el otro.

Las personas también pelean y se matan casi sin motivo. En el momento en que escribo estas lineas los noticiosos narran la agresión de tres hombres a una mujer embarazada. Según los agresores, ellos tenían prisa y ella no les cedió el paso. El tiempo que perdieron agrediendo a la indefensa señora fue mucho más que los segundos que hubieran esperado.

Actitudes como esta puedes ver todos los dias en todos los lugares. El hombre de nuestros días ya se habituó a vivir en un clima de guerra. Una de las mayores guerras de la actualidad ya diezmó miles de vidas. Gente inocente. No tenía nada que ver con los intereses políticos de los involucrados. Al principio todo el mundo seguía con intereses el desarrollo de esa guerra. Hoy, a pesar de perderse cada dia decenas de vidas, la gente ya perdió el interés. Pasó a ser un asunto de rutina.

 

En aquellas tierras o en cualquier otro lado del mundo nadie sabe quién carga una bomba. El enemigo está por todos lados. No tiene rostro. Basta ser la otra persona. Las autoridades andan con miedo. Las personas también.

Cierta vez, mientras viajaba, un pasajero del avión sentado a mi lado me dijo:

¿Acaso no hubo guerras desde que el hombre apareció en el mundo? ¿No mató Caín a su hermano Abel sin motivo? Los países ¿no vivieron siempre en guerra? ¿Cómo puede ser eso una señal de la venida de Cristo?.

Es verdad. Después de la entrada del pecado el hombre siempre vivió en un clima de guerra. Era el resultado de su propia guerra interior, de sus encuentros y desencuentros, de su alejamiento de Dios. Sin embargo, nunca en la historia se ha vivido tanta tensión y violencia como se vive hoy. Es la multiplicación de la guerra, por así decirlo.

Tiempos de guerra (1era Parte)

Extraido de "Señales de esperanza":
"Cuando oigáis de guerra y rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino ... principio de dolores son estos" (San Marcos 13:7,8).

El niño mira aterrorizado al hombre de capucha negra. Se llena de pavor ante el arma que apunta a su cabeza. Tiembla. No tiene valor para volver los ojos hacia la botella con el líquido amarillo que sostiene en la mano izquierda. Se desespera y llora. Un niño de 6 años sólo puede llorar ante una circunstancia brutal como la que está experimentando.

-¡Bebe esa cosa o te mato!-

La voz del hombre grande, sin rostro, suena amenazadora. Iván no tiene otro remedio. Bebe su propia orina.

¿Cómo encontrar palabras para describir este cuadro? ¿Qué hacer cuando lo que tienes delante de tus ojos es imposible de ser descrito por el exceso de crueldad? La palabra exacta para definir esa escena sería ignominia. Tal vez oprobio. Quizá miseria. Lo que sucedió ese día, en lo recóndido del alma humana, huye de las palabras y los adjetivos. Las palabras sobran, o faltan, no sé. Mejor es fingir que nada fue real. Esconderlo de las palabras. Quizás así tengamos menos vergüenza de decir que somos humanos y aceptemos la idea de que nos volvimos animales.

Todo ocurre un miércoles 1º de septiembre. El enorme reloj de pared del edificio central de la escuela primaria indica las 9:40 de la mañana. Es una mañana típica de fin de verano. Hay sol y alegría afuera. Dentro de la escuela, alumnos, profesores y padres de familia se preparan para dar inicio al programa de celebración denominado "Jornada del Saber".

Súbitamente se oyen disparos y voces de comando. Palabras de bajo calibre, amenazas y golpes son distribuidos a diestra y siniestra. En fracción de segundos, 32 hombres y mujeres armados hasta los dientes, con los rostros cubiertos por capuchas negras y destilando odio por los ojos, se apoderan de la escuela. Pocos minutos después tienen en su poder a 1300 rehenes.

Los invasores colocan a los rehenes en el gimnasio de la escuela y riegan una enorme cantidad de explosivos, para protegerse en caso de ser atacado por sorpresa. Las fuerzas especiales de seguridad del Ejército rodean la escuela. Se preparan para ingresar al primer descuido de los terroristas. Así comienzan tres días de horror. Los rehenes jamás olvidarán y la humanidad cargará con el incidente, como llaga abierta, por mucho tiempo. Es la guerra. Jesús ya lo había dicho: "Oiréis de guerras y rumores de guerras"(Mateo 24:6). Esta sería una de las señales que anunciarían su retorno a la Tierra.

Al principio, los invasores no hacen ninguna demanda. Simplemente se niegan a dar de comer y beber a los alumnos. Amenazan con matar a veinte de ellos cada vez que un miembro del comando sea herido por las fuerzas de seguridad. Hay amargura y rencor en las palabras del jefe del comando invasor. Declara a los órganos de prensa que no dará comida ni agua a los niños. Algunos alumnos contarían, después, que fueron obligados por los terroristas a beber su propia orina.

12/11/10

Una pregunta fundamental. (2da Parte)

Las palabras de Jesús son para ellos. Los discípulos serán testigos de la furia romana que destruirá el Templo. Parte de las señales de San Mateo 24 se refieren a lo que sucedería antes de la destrucción del Templo. Otras, sin embargo, e incluso las primeras, por aplicación, anuncian lo que sucederá antes del fin del mundo.

La humanidad necesita saber hoy, con urgencia, el mensaje entrelíneas de los acontecimientos aterradores de nuestros días. Nada sucede por casualidad. Todo fue escrito y anunciado en las Santas Escrituras. Las señales del regreso de Cristo, presentadas el la Biblia, son una descripción fiel de lo que sucede en nuestros días. Un retrato del mundo actual y sus constantes luchas contra los desvaríos de la propia humanidad, y contra la furia enloquecida de una naturaleza que no soporta más las agresiones del hombre y se rebela, como potro salvaje, cuando intentan quitarle sus horizontes infinitos para hacerla vivir apacionadamente.

Lo que escribo a continuación es una constatación de las cosas que están sucediendo. Ocurrirán más a medida que el tiempo acabe y nos aproximemos al fin. Es un mensaje de urgencia. La urgencia nace del peligro. Pero es también un mensaje de esperanza. Esperanza de un nuevo día y un mundo nuevo.

Al observar lo que sucede a nuestro alrededor percibimos que ya es de noche en nuestro planeta. Bastante de noche. Noche oscura. Las tinieblas que nos rodean asustan, pero son la evidencia de que el Rey ya vuelve. No hay que temer. Después de la noche siempre viene el día. Cuanto más densa la oscuridad, más cerca el nuevo día.

Sé, por experiencia propia, cuán valiosa es la esperanza. La necesité una noche, perdido un la selva. Me aferré a ella como a la tabla de salvación en un mar revuelto. Había andado todo el día y ya no tenía fuerzas. El indio que me acompañaba creyó mejor dormir a la orilla de un rio.

-Mañana será otro día - me dijo -, y usted estará en mejores condiciones; no vale la pena continuar andando en la oscuridad.

Paramos. Nos adentramos en la noche, con sus ruidos extraños. Sentí la oscuridad en mis ojos, en el aire que respiraba, rozando mi piel, tratando de intimidarme. Hay noches en la vida tan densas, tan oscuras y tan trites... Noches del alma. Noches de la selva. Noches que dan la impresión de ser eternas. Aquella era una noche de esas.

Casi no dormí. Me incomodaba la oscuridad, me perturbaban sus ruidos, me molestaba su intensidad, me perturbaban sus ruidos, me molestaban su intensidad. No dormí, Observé la noche. La vi soberana, amedrentadora, dueña y señora de la situación. Deberían ser las cuatro o las cinco de la mañana cuando pregunté al guía:

-La noche ¿se está poniendo más oscura o es simplemente impresión mía?

-No es impresión suya, la noche realmente se ha puesto más oscura, pero no se preocupe. Eso significa que, de un momento a otro, va a salir el sol.

Diez minutos después, el sol salió. Pude ver sus rayos dorados sonreírme a la distancia. Pude disfrutar otra vez de su luz, de su esplendor, de su vida. Estaba a salvo. Un nuevo día había llegado.


La noche de este mundo está cada ves más densa. Hay dolor, tristeza y muerte a nuestro alrededor. Hay injusticia, miseria y hambre en torno a nosotros. A veces da la impresión de que todo está perdido. No es verdad. La noche de este mundo acabará pronto. El sol de un nuevo día ya despunta en el horizonte. El Señor Jesús viene a buscarte.

-Ven a mí te dice con su voz mansa -; confía en mí para atravesar las horas de oscuridad que todavía restan.

¿Qué harás? ¿Aceptarás su invitación?

La respuesta es sólo tuya.

Una pregunta fundamental. (1era Parte)

Sacado de "Señales de Esperanza":

"Estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida y del fin del siglo?" (San Mateo 24:3).

Se aproxima el momento supremo. La hora crucial en que el amor y el dolor se abrazarán. El instante del sacrificio mayor, de la entrega infinita. El Rey de reyes y Señor de los señores, Creador del universo y Dueño absoluto de los cielos y la Tierra, descenderá a los niveles más profundos de la humillación. Será clavado como un paria en una cruz reservada para los peores delincuentes. Pagará, así, el precio de la redención humana. Lo pagará con su sangre. Rescatará al hombre del poder de la muerte. Lo traerá a la dimensión de la vida.

La cuenta regresiva de la misericordia ha empezado. Una densa nube de tristeza y dolor se mueve entre ellos como presagio de muerte. Ellos no lo perciben. Tal vez los discípulos sean demasiado humanos para entender las cosas del espíritu. El Maestro sí es consciente de la solemnidad del momento. En pocas horas la angustia y la soledad se apoderarán de ellos, y él no quiere que sufran. Los ama con un amor incomprendido e infinito. Los está amando hasta la muerte.

El relato bíblico dice: "Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo". Marcos relata que uno de sus discípulos le dijo: "Maestro, mira qué piedras, y que edificios". ¿Te das cuenta? El dolor está cercano, la hora crucial se aproxima, el destino eterno de la humanidad se decidirá en pocas horas, y los discípulos preocupados sólo por lo material. el Templo.

Al ser humano le fascina el brillo de las cosas que puede tocar, y sin duda el Templo, con sus enormes bloques de mármol, con el oro de sus detalles interiores y con sus columnas gigantescas, es esplendoroso, impresionante. Agradable de ser visto, admirado y tocado.

Veintiún siglos han pasado y los seres humanos continuamos fascinados por lo que captan nuestros sentidos físicos. Tenemos dificultad para entender la dimensión espiritual de la vida. Nos aproximamos al momento glorioso de la Tierra, pero somos incapaces de percibir la importancia del tiempo en que vivimos. La proximidad del evento glorioso de los siglos parece perderse en la penumbra de nuestra humanidad. No la vemos. Toda nuestra atención se concentra en las cosas que podemos contemplar con los ojos físicos: guerras, violencia, terremotos, huracanes, el calentamiento global, los flagelos sociales,  las injusticias. Nada más. Ignoramos la esencia de lo que sucede. Buscamos soluciones pasajeras y humanas para las tinieblas que se apoderan del planeta. Desconocemos que, en pocas horas, despuntará el sol de un día eterno.


En aquella ocasión la respuesta de Jesús a sus discípulos los deja perplejos: "De cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada". El Maestro habla de destrucción. Para construir los valores del espíritu es necesaria la destrucción de los valores de la carne. El inicio del reinado de la vida requiere el fin del imperio de la muerte.

Los discípulos sienten el impacto de las palabras de su Maestro, y se ponen a razonar. Si ese fabuloso templo llegara un dia a ser derribado, eso sería posible únicamente con la segunda venida de Cristo y la consecuente destrucción del mundo. Ese pensamiento les resulta doloroso. Les duele, con un dolor que no saben explicar. Les duele en el alma, en el corazón, en el mundo interior de las emociones, donde duelen las heridas que no se ven. Todas sus esperanzas están relacionadas con la gloria y el esplendor de ese templo. Sueñan verse libres del yugo romano. Han guardado al Mesías por generaciones ¿Cómo ahora Jesús les dice que ese templo va a ser destruido?.

El camino de Jerusalén al Monte de los Olivos es un camino con sabor a fracaso. Ellos han dejado todo para seguir a Jesús. Lo han aceptado como el Señor de la vida. Pero Jesús les habla de muerte, de destrucción. Por más que se esfuerzan, no logran entender.

Aquella tarde lúgubre descienden al Valle del Cedrón como si bajaran al corazón  de la Tierra. Es una procesión silenciosa y triste. Los discípulos están perturbados por lo que el Señor les ha dicho, pero no se animan a preguntarle en el camino.

De las riberas del Cedrón suben hacia el Monte de los Olivos. Continúan tristes, preocupados. Al llegar al monte, algún tiempo después, vuelven al tema de la destrucción del Templo. Abren su corazón a Jesús  y muestran su curiosidad: "Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?".

Entonces el Señor Jesús les diseña un cuadro de la situación mundial que precederá a su retorno a la Tierra. Les habla de guerras, rumores de guerras, terremotos, falsos cristos, persecución, hambrunas y todo tipo de calamidades.

5/11/10

En tu presencia - En espíritu y en verdad

LETRA

Me encuentro en ti
alegre estoy
todo temor tu lo limpias Señor
en tu presencia
mis ganancias no brillan mas
cada corona a ti la rendiré
en tu presencia.

Tiembla el cielo al ver tu grandeza
reinos y reyes se asombran de ti

CORO
En tu presencia
nos consumes
en tu presencia el cielo y la tierra uno son
en tu presencia renuevas todo
en tu presencia todo se postra ante ti

Esplendido
Hermoso
Glorioso
Majestad sin igual.

5/10/10

Dulce compañia - Omar Herrera.


LETRA
Dulces son, todos los momentos cuando estas aquí
Que llenas de alegría todo mi existir
Y lo oscuro se hace claro
Lo pesado ya es liviano y es por ti.

Dulces son, Señor de tus palabras me alimento yo
Tú sanas las heridas de mi corazón
Con tu amor y tu ternura
Tu consuelo y la dulzura, de tu espíritu.

Señor Jesús nunca antes sentí así a un gran amor
Que cautivara mi vida
Por favor sin ti no se vivir pues estar junto a ti
Le ha dado vida a mi vida.

CORO
Dulce compañía Señor en mis noches y mis días
Primaveras en veranos y en invierno mi calor
Dulce compañía Señor en mis noches y mis días
Primaveras en veranos y en invierno mi calor siempre serás.

9/9/10

Amado Salvador - Marcos Barrientos.



LETRA

En tu santuario, mi señor
Quiero ofrecer mi corazón
Reconocer tu gran amor
Tu perdón.

Tu sacrificio proveyó
El camino a tu corazón
Con gratitud y adoración
Cantare.

CORO
Tu amor, amor que me dio la libertad
Tu sangre me dio la vida
Tu amor, camino, verdad y vida
Eres tú.

Me alegrare y me gozaré
En ti Jesús mi redentor
Amado salvador
Eres tú.



2/9/10

APOCALIPSIS 21 - 22

PUNTOS SOBRESALIENTES: El cielo nuevo y la tierra nueva; la nueva Jerusalén; la venida de Cristo.

VERSÍCULOS DE HOY: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad que están escritas en este libro" (Apocalipsis 22:18-19).

Hemos llegado al final de otro año, y al fin del LIBRO DE LOS LIBROS. Cada vez que leemos toda la Biblia, se fortalece nuestra relación con el Señor. Nuestra vida jamás será la misma, pues, "somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor" (II Corintios 3:18).

Uno de estos días, más pronto de lo que pensamos, daremos vuelta a la última página del libro de nuestra vida, y una de nuestras lamentaciones más grandes será cuán poco tiempo pasamos cada año conociendo mejor a Cristo por medio de Su Palabra.

Si alguien le preguntara a usted qué debe agregarse a la Biblia, ¿qué le diría? O, por otra parte, ¿qué dejará usted fuera? Si usted no lee toda la Biblia, entonces, verdaderamente, usted ha dejado fuera de su vida la parte del Libro de la Vida, que no leyó.

En su lectura diaria de la Biblia, piense, ore y crea que el Espíritu Santo modelará su vida para ser como el que se llama "EL VERBO DE DIOS" (Apocalipsis 19:13).  Permita usted que Su Palabra llene sus pensamientos todo el día, y usted vendrá a ser una expresión viviente de El.

El tiempo que no usamos para estudiar la Biblia y prepararnos para encontrarnos con El, quedará pronto sellado por la eternidad. Cuando usted lea este último capítulo de Apocalipsis, proponga en su corazón que escuchará con mayor frecuencia y atención a Cristo. Haga ahora una promesa que se dedicará más al estudio de la Palabra de Dios.

"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Salmos 119:105).

PENSAMIENTO PARA HOY: Para el cristiano, la muerte física es solo un paso hacia la vida eterna.

1/9/10

APOCALIPSIS 19 - 20

PUNTOS SOBRESALIENTES: La cena de las bodas del Cordero; jinete sobre el caballo blanco; Satanás es atado por mil años; la destrucción de Satanás; juicio del gran trono blanco.

VERSÍCULOS DE HOY: "Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!" (Apocalipsis 19:5-6).

La Batalla de Armagedón recibe mucha atención en este capítulo; pero si queremos sentirnos en casa con aquella gran multitud de testigos en el cielo, debemos comenzar a usar el idioma del cielo.

Con frecuencia oímos decir: "¡Buena suerte!" o cuando sucede un contratiempo, decimos "Oh, cuánto lo siento" o bien "Este realmente no es mí día". ¿Qué ha sucedido con nuestra alabanza?.

Y la voz del trono ordena: "Alabad a Dios todos sus santos" (Apocalipsis 19:5). Y la multitud responde: "¡Aleluya! la salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro" (19:1).

La palabra Aleluya viene del hebreo, y la forman dos palabras que significan "alabad a Jehová". La voz del trono dice: "Alabad al Señor ... los que le teméis".

¡Alabad al Señor! Los cristianos necesitamos aprender el valor de alabar al Señor en cualquier circunstancia.

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre (Hebreos 13:15; fíjese que dice "siempre").

Si lo hacemos, pronto descubriremos que nuestra vida interior arde con una satisfacción sobrenatural. No hay manera de medir el verdadero valor eterno de decir en voz alta: "Alabad al Señor o ¡Gloria a Dios!", en cualquier parte y por cualquier motivo. Es una declaración abierta de que estamos de veras satisfechos con lo que él hace.

"Todo lo que respira alabe a JEHOVÁ, Aleluya" (Salmo 150:6).

PENSAMIENTO PARA HOY: Satanás es el padre de mentira, pero la Palabra de Dios revela toda la verdad.

31/8/10

APOCALIPSIS 17 - 18

PUNTOS SOBRESALIENTES: Babilonia, madre de las abominaciones; la destrucción de Babilonia es profetizada; caída de Babilonia.

VERSÍCULO DE HOY: "Y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA" (Apocalipsis 17:5).

Una octava parte de Apocalipsis (más de 50 versículos) tratan acerca del juicio sobre Babilonia (Apocalipsis 14:8; 16:19; 18:5). A Babilonia se le identifica como una ramera y como una gran ciudad (capítulos 17-18).

Babilonia es el símbolo del vasto sistema religioso que ha unido sus fuerzas con el mundo.

Ella pretende ser representante de la Iglesia de Dios, pero es espiritualmente falsa. Al contrario de la Verdadera Iglesia, pone su fe en el poder y las obras humanas. Esta Gran Ramera, fija su corazón en los lujos de la vida (17:4). Es la opresora de la verdad eterna, la engañadora de las "almas humanas". Todos sus seguidores reflejan su abominable influencia. Este sistema es en verdad, "habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo" (18:2).

No es suficiente ser sincero o religioso. Podemos ser sinceros, pero estar sinceramente equivocados; podemos ser religiosos, pero estar eternamente perdidos.

Si obedecemos la Palabra de Cristo, no seremos engañados por las falsedades del mundo. "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis patícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apocalipsis 18:4).

PENSAMIENTO PARA HOY: Es posible ser muy religioso, pero estar eternamente perdido.

Los Santos vienen ya - En Espíritu y en Verdad


LETRA
Las voces de Justicia inundan la Tierra
Con voces de Adoración todo alumbrarán.

PRE-CORO
Son los justos de nuestro Dios
Los escogidos de Jehová.

CORO
Los Santos Vienen Ya
A exaltar la grandeza del Rey
Y la luz resplandecerá
A todos Adorar al Dios de Majestad.

Vienen hoy para Adorar al Único lleno de luz
Los puedes ver acercándose a encontrarse con su Rey

PRE-CORO...

////////Hosanna Al Rey////////

30/8/10

Rodeas la Eternidad - En Espíritu y en Verdad.

 
LETRA
Tu luz está resplandeciendo sobre los rostros
Cambiando su expresión
Has destinado este tiempo para salvación
Para volvernos a tu Justicia.

PRE-CORO
Has destinado este tiempo para salvación
Para llenar la tierra con tu gloria
Atrayendo los corazones a Ti,
Atrayendo los corazones a Ti.

CORO
//Nuestro salvador, Tu reinas con poder
Tu Justicia y tu verdad rodean la eternidad//

PRE-CORO...

//Despierta los violentos por tu Reino
A los que conocen tu nombre//

APOCALIPSIS 14 - 16

PUNTOS SOBRESALIENTES: El Cordero; mensajes de los ángeles; la tierra es segada; preparación de las siete plagas postreras.

VERSÍCULO DE HOY: "Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras. Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos" (Apocalipsis 15:3).

Los cristianos que mueren por Cristo estarán un día junto al mar de cristal mezclado con fuego, que simboliza las increíbles pruebas que sufrieron (Apocalipsis 15:2; 4:6).

Los horribles sufrimientos, privaciones y la muerte que estos fieles mártires han enfrentado, no pueden compararse con el futuro glorioso, victorioso y eterno que les espera. Estos mártires gozosos no se quejan por sus padecimientos terrenales, sino que están junto al mar de cristal, alabando a Dios y diciendo: "Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos".

Estos rehúsan adorar al último gobernante diabólico del sistema satánico de este mundo, la Bestia, el Anticristo. Sus alabanzas anuncian que los juicios de Dios sobre Sus enemigos, así como sus sufrimientos personales, están todos en armonía con el carácter infinitamente sabio, santo y amoroso de Dios. Y cantan el nuevo cántico de los redimidos (Apocalipsis 13:1-10).

Nos recuerdan a los israelitas cuando cruzaron victoriosos el mar Rojo, mientras sus enemigos egipcios (una analogía del sistema mundial controlado por Satanás) fueron destruidos en el mar. Llenos de alabanzas a Dios, los israelitas victoriosos cantaron el cántico de Moisés por su liberación de Egipto (Éxodo 15).

Pronto el Rey de las naciones completará Su juicio sobre Sus enemigos, y reinará en supremacía con la gran familia de Dios. "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" (Apocalipsis 14:12).

PENSAMIENTO PARA HOY: Todo lo que hacemos de valor eterno es por causa de que Cristo vive en nosotros.

29/8/10

APOCALIPSIS 12 - 13

PUNTOS SOBRESALIENTES: La mujer vestida de sol; un niño de cuna; la sangre del Cordero; las bestias.

VERSÍCULO DE HOY: "Apareció ... una mujer vestida de sol ....También apareció otra señal ... un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos ... Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía ... ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos ... Y ellos le ha vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte" (Apocalipsis 12:1, 3, 10-11).

La "mujer vestida del sol" es símbolo del odio de Satanás y sus esfuerzos violentos contra todos los cristianos.

Las cabezas, los cuernos y las diademas del dragón, indican las muchas formas que sus influencias malévolas tienen. Satanás, el enemigo perpetuo de Cristo, el "dragón", está propuesto a destruir la obra de Cristo, de la misma forma en que Faraón quiso matar a todos los niños hebreos en tiempos de Moisés, y como Herodes mandó matar a todos los bebés de Belén en un esfuerzo por acabar con Cristo.

Pero la visión del hijo varon que fue arrebatado para Dios, nos asegura que Cristo y sus seguidores de todas las generaciones vencerán al dragón "por medio de la sangre del Cordero". Satanás no puede destruir a los que están cubiertos por la sangre de Cristo, los cuales poseen el testimonio de la Palabra Viva. El enemigo espiritual pretende continuamente destruir la imagen de Cristo en todo cristiano, pero el triunfo final sobre todo mal es nuestro. ¡Ese es el día por el cual estamos orando!.

"... Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche" (Apocalipsis 12:10).

PENSAMIENTO PARA HOY: El desconocimiento que tienen los cristianos acerca de Satanás hace que éste pueda engañarlos, pero la Palabra revela que sus caminos son malos.

28/8/10

APOCALIPSIS 9 - 11

PUNTOS SOBRESALIENTES: Quinta y sexta trompeta; el ángel y el rollo pequeño; los dos testigos; la séptima trompeta.

VERSÍCULOS DE HOY: "Y daré a mis dos testigos que profeticen ... Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará" (Apocalipsis 11:3,7).

¿Quiénes son estos dos testigos? ¿Cuál es su mensaje? ¿Cuándo aparecerán? Se han dado muchas respuestas, pero no nos debemos ocupar tanto de quiénes son, como para que pasemos por alto su significado para nosotros.

Los dos testigos no son un comité autonombrado, sino que han sido comisionados por Dios para confrontar la fiera oposición de los que odian a Dios. Además, tienen el poder para cumplir su llamamiento y serán invencibles hasta que hayan "acabado su testimonio". Entonces, y solo entonces, estos dos testigos de Dios serán martirizados en la ciudad "donde también nuestro Señor fue crucificado" (Apocalipsis 11:8). El mensaje de la autoridad divina de Dios en la tierra no puede ser derrotado.

Nosotros también somos comisionados a ser testigos fieles. Jesús dijo: "Me seréis testigos" (Hechos 1:8). Si estamos dispuestos a vivir o a morir como fieles testigos de Cristo, nosotros también "seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (I Tesalonicenses 4:17).

PENSAMIENTO PARA HOY: Nuestro trabajo para el Señor no acaba hasta que El lo determine.