20/12/10

Crisis económica (3era parte)

Entre los días 13 y 17 de noviembre de 1996 se realizó en Roma, la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Ciento ochenta y cinco países enviaron a sus mandatarios. Ellos se propusieron acabar con el hambre hasta el año 2015. A pocos años de la fecha límite, el hambre no se ha reducido. Ha aumentado.


La mayoría de las muertes por hambre se debe a la desnutrición crónica. Las familias, sencillamente, no consiguen alimento necesario para la subsistencia. Las personas relegadas a esta situación viven una vida sin ninguna calidad. La FAO estima que, por lo menos, 820 millones de seres humanos sufren de hambre y desnutrición en el mundo.

La Biblia afirma que, en los últimos tiempos, el clamor de esa gente sufridora provocará conflictos sociales terribles entre el capital y el trabajo. El apóstol Santiago dice: "¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros... habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros"(Santiago 5:1-4).

Un hombre explotado y sin Dios es una arma cargada. El tiempo apretará el gatillo. El hambre es el nido de la guerra en cualquier lugar del mundo. La pobreza, las privaciones y las injusticias que los poderosos cometen contra los menos favorecidos son las causas básicas de la amargura y la revuelta de la gente. La pobreza constante y la opresión prolongada llevan al ser humano a la asfixia social y a la desesperación. El resultado es que esa gente desatendida se convierte en focos de terrorismo, movimientos agresivos de movilización social y bolsones de delincuencia.

Está comprobado que la privación de los recursos mínimos de supervivencia tiene lugar, mayormente, en las áreas rurales y en la periferia de las grandes ciudades. De cada diez personas pobres, algunas con ingresos inferiores a un dólar diario, siete viven en esos lugares y son fácilmente susceptibles de ser convencidas para unirse a las guerrillas revolucionarias que prometen justicia social pero que, lamentablemente, destruyen la economía ya empobrecida de países subdesarrollados. Otros caen en la delincuencia, el tráfico de drogas y el crimen organizado.

Un estudio serio de los conflictos sociales más agudos y de la delincuencia de nuestros días revela que, en los países más pobres y carentes de todo, las convulsiones revolucionarias o delictivas son el resultado de la falta de un programa económico que permita atender las crecientes demandas de la población. Las personas que durante décadas permanecieron sin oportunidades de mejorar su vida  no aguantan más, y acaban desafiando con agresividad a la autoridad establecida.

19/12/10

Crisis económica (2da parte)

Conversamos un poco más y después nos despedimos sin llegar a ninguna conclusión. Él era otro retrato del hombre moderno. Había hecho del dinero un dios; pero, a pesar del dinero, continuaba angustiado. Buscaba un sentido para su existencia.


Dinero. ¡Ah, dinero! "Poderoso caballero es don dinero", reza el antiguo proverbio; y las personas, desde tiempos inmemoriales, se han entregado de cuerpo y alma a la búsqueda incansable de dinero.

"El dinero es la palanca que mueve el mundo", repetían los buscadores de oro, mientras arriesgaban su vida en la selva del Amazonas tras el codiciado metal.

Ha pasado el tiempo y la carrera desenfrenada en busca de dinero se ha transformado en la cultura de nuestros días. Por él se destruyen vidas, se corrompen conciencias y se derrocan gobiernos. Por su causa se aniquilan valores y se estropean principios. Las personas piensan que si tuvieran dinero serían más felices y no miden esfuerzos ni tiempo para conseguirlo.

No es el caso del hombre que habló conmigo aquella noche. Pero muchos,  en el desesperado intento de llenar el vacío que el dinero no logra cubrir, caen en el terreno de la avaricia: la idolatría del dinero.

El avaro vive sólo para juntar. No usa lo que gana. Pierde la noción de la realidad. Acumula riquezas que no le sirven, tiene miedo de gastar, de quedarse pobre; y en su alucinante búsqueda de seguridad se pierde en los meandros de la codicia y hasta de la deshonestidad. Lo quiere todo para sí. Nada es suficiente. No le importa nadie, a no ser su propia persona. El apóstol Pablo describe a este tipo de personas como otra de las señales de los últimos días: "En los postreros días... habrá hombres amadores de sí mismos, avaros".

Es verdad que personas avaras existieron siempre. Sin embargo, nunca como hoy la riqueza estuvo concentrada en las manos de pocos y nunca, como en nuestros días, el capitalismo se volvió tan salvaje y voraz, al punto de llevar a mucha gente a un estado de extrema explotación, miseria y desesperación.

El deseo de acumular riquezas hace que el ser humano pierda el orden de los valores. Las cosas llegan a valer más que las personas. No se mide consecuencias. Simplemente se corre en pos del dinero, como sea. El rico quiere ser cada vez más rico. Miente, explota, extorsiona, corrompe y es corrompido sin importarle los otros. Esta clase de gente se encuentra en todos los campos de la actividad humana; en las empresas, en los gobiernos y hasta en las iglesias.

Quien sufre es siempre el más débil y desprotegido. Cada día tiene menos oportunidades y más pobreza y miseria. Llega a no tener qué comer. Una evidencia de que el regreso de Cristo está próximo es justamente la situación exagerada riqueza para pocos y extrema pobreza para muchos.

De acuerdo con el informe del Proyecto Hambre, de la ONU, cada segundo muere en el planeta una persona por causa del hambre. Lo dramático es que el 70% de estas víctimas son niños menores de 5 años. Ellos nacen condenados a la muerte. La avaricia y el deseo de enriquecimiento de los que detentan el poder les niegan la oportunidad de vivir.

18/12/10

Crisis económica (1era parte)

"¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.... He aquí clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros..." (Santiago 5:1,4).

La ciudad de San Pablo se mostraba esplendorosa aquella noche. Parecía una dama vestida para una ocasión especial. Infinidad de luces adornaban su silueta. Le daban la apariencia de un pequeño universo infestado de luciérnagas. Desde la terraza del Edificio Italia, la visión de la ciudad era fascinante y encantadora.

Ingresé en el restaurante y miré hacia todos los lados. El recepcionista, un rubio alto y de modales artificiales, me preguntó como si me conociera:

¿Señor Bullón? Asentí con una sonrisa y me condujo haca una mesa discreta en el fondo. La persona que buscaba estaba allí, esperándome. Se levantó, nos saludamos y después de una corta conversación trivial, fue al punto.


- Usted sabe que tengo dinero- dijo, dueño de la situación. Puedo comprar lo que se me antoje, viajar a cualquier lugar del mundo, realizar el sueño que desee; pero, cuando llega la noche, no logro dormir. Siento como si estuviera en deuda con alguien. Hay noches que paso las horas despierto hasta el amanece. Dígame qué me falta, pero por favor no me pida que me vuelva miembro de su iglesia ni me hable de Jesús.

Me sorprendió la postura existencial de ese gigante de los negocios. Estaba allí, delante de mí, desprotegido, casi suplicando ayuda, pero no quería que le hablara de Jesús.

- Usted sabe que yo soy un ministro religioso - le afirmé. Sí respondió, pero los ministros ¿no pueden hablar de otra cosa que no sea de religión?.

- Claro que podemos - le dije, yo podría hablarle de la bolsa de valores o del cambio actual del dolar, podría conversar con usted de deportes, o acerca de la cultura de los países que visité, pero usted me acaba de hacer una pregunta específica. Quiere saber lo que le falta, y con toda seguridad no le falta acciones en la Bolsa de valores, ni dólares, ni cultura. Lo que le falta es un sentido espiritual para su vida, pero usted no quiere que le hable de Jesús. ¿Qué puedo hacer? Si le dijera que la solución para su problema está en la India y que le va a costar un millón de dólares, creo que usted no vacilaría un minuto en pedir que le preparen su propio avión, con su propio piloto, con el fin de viajar inmediatamente en busca de la ansiada solución. ¿Estoy equivocado?.

El hombre parpadeó varias veces, tomó un poco de agua y no supo qué decir. Era consciente del vacío que sentía. Algo andaba mal en su vida. Al inicio de su carrera, joven todavía, lleno de sueños y ambiciones, creía que necesitaba dinero para ser feliz. Concentró todos sus esfuerzos en conseguirlo,y había alcanzado su objetivo. Era millonario y debía estar satisfecho, pero no lo estaba; se sentía angustiado y no podía identificar la causa. Buscaba ayuda, pero no quería saber nada de Dios.

16/12/10

Una generación erotizada (5ta parte)

¿De que retribución habla el apóstol? De todas las plagas y las enfermedades que flagelan al mundo moderno. Un estudio realizado por el Center for Disaese Control and Prevention(CDC), de Estados Unidos, muestra que 19 millones de estadounidenses son contagiados cada año por enfermedades venéreas y más de de 65 millones viven permanentemente con enfermedades sexualmente transmisibles. El SIDA viene diezmando a la humanidad. En la actualidad, 43 millones de personas viven con SIDA en el mundo. Sólo el año pasado 4,8 millones de personas fueron contagiadas. Peor, cada días 2 mil bebés son contagiados en el vientre de sus madres.

Todo esto fue anunciado por la Biblia como evidencia de que estamos viviendo en el fin de los tiempos. Jesús declaró: "De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas"(San Mateo 24:32, 33).

Era el atardecer de un día triste. Triste para ella. Su vida había llegado al fin. Sus sueños habían muerto. Los hombres la condenaban. Había sido encontrada en flagrante pecado y no tenía salvación. Su vida estaba llena de desatinos. Amó de manera errada. Buscó ser amada, y sólo fue usada. Busco ser feliz a su manera, y todo lo que había conseguido fue abrirse heridas profundas que nadie podía curar.

¿Qué hace  una persona cuando ve que erró y merece ser castigada por eso?. Repite lo que estaba haciendo, para que el dolor que cree merecer aumente. Ella había escogido ese camino. Un camino infeliz que la llevó al fondo del pozo. Un camino doloroso que acabó con sus ganas de vivir. Sus valores se habían diluido, sus virtudes se habían desintegrado. Se sentía una basura. Sabía que debía cambiar el rumbo de su vida, pero no tenía fuerzas y se desesperaba a solas.

Fue entonces cuando los hombres la descubrieron y la arrastraron hasta Jesús. Había sido encontrada en pecado y merecía ser apedreada. La ley de los hombres es implacable. No perdona.

Allí estaba ella. Su pasado, feo. Su presente, horrible. Futuro, no tenía. Allí estaba ella, destruida, desecha, acabada. Allí estaba ella, con el peso de la culpa asfixiándola, hiriéndola, atormentándola. Ella, la pecadora, la perdida, la mala.

Entonces apareció la persona maravillosa de Jesús. Gracias a Dios, él siempre aparece. Cuando más lo necesitas. Cuando no saber qué hacer ni hacia dónde ir. Gracias a Dios, él siempre te busca, te llama, te espera.

El Maestro de Galilea, en silencio, empezó a escribir en la arena. Los acusadores de la pobre mujer desaparecieron uno a uno. Se oyó de nuevo la voz de Cristo: El que se encuentre sin pecado que tire la primera piedra.

Nadie se atrevió a hacerlo. Las calles estaban desiertas. ¿Dónde están los que te condenan?-preguntó Jesús-. Todos se han ido, respondió la mujer. No tenía siquiera el valor de levantar los ojos.

Yo  tampoco te condeno, le dijo el Señor; anda y no peques más.

Ya pasaron más de 20 siglos de todo aquello. La voz dulce del Maestro sigue haciendo eco en las paredes del tiempo y llega hasta ti. Su promesa es: "Yo puedo hacerte de nuevo si me entregas tu corazón".

¡Qué invitación más tierna! ¿No lo crees? ¿Qué harás con ella?

La respuesta es solo tuya.

15/12/10

Una generación erotizada (4ta parte)

-Yo no soy espiritual- me dijo un día un hombre al que visitaba en la prisión.

Estaba allí como resultado de una vida sin restricciones. No lo sabía, pero sí era espiritual. De otro modo no hubiera insistido tanto para que yo fuera a visitarlo.

El problema del hombre de nuestros días es que no reconoce ser espiritual. Sin embargo, el hecho de que no lo acepte no cambia la realidad. La espiritualidad de su ser no depende de él. Está por encima de su control. Un día salió de las manos del Creador, y sólo será completo viviendo en armonía con él y respetando la unidad de su ser.


Veamos un ejemplo. Toma un pajarito y colócalo en una jaula de oro adornada de diamantes. Llénale la jaula de alimento, agua y si deseas, colócale un sistema de aire acondicionado que se adapte a sus necesidades. ¿Crees que va a ser feliz algún dia? Jamás. Su naturaleza es de pajarito. Nació para volar. Es verdad que necesita agua y comida, pero lo que lo vuelve feliz es su libertad.

¿Sabes lo que sucedió con el ser humano? Piensa que es libre porque puede hacer lo que quiere, pero vive prisionero del placer. El Dr. Mario Veloso, poeta, escritor y un amigo personal, afirma que para vivir no es suficiente la libertad formal. Un país o un gobierno garantiza la libertad del cuerpo, no la del alma.

La angustia del hombre que vive en los países de régimen totalitario, donde no hay libertad, se repite en el corazón de personas que viven en lugares donde hay plena libertad. ¿Por qué? Porque el hombre es psicológicamente prisionero de sus complejos, tendencias, egoísmo, ambiciones, envidias, vicios y todo lo que constituye el lado negro de la psicología humana.

Un ser cautivo no puede ser feliz. Usa la vida para el placer. Manifiesta sus sentimientos usando la violencia. Disfruta de la inmoralidad. Falsifica la vida. Crea filosofías alienantes. En fin, cada ser humano que hace caso omiso de su dimensión espiritual construye las rejas de su propio cautiverio. Por increible que parezca, las que más aprisionan al ser humano moderno son, de acuerdo con Veloso, la obscenidad, la pornografía, la violencia y la homosexualidad.

El autor David Levy publicó su libro "Love and Sex with Robots"[Amor y sexo con robots]. Después de investigar sobre las posibles relaciones de humanos con robots, el autor llega a la conclusión de que para las personas que no logran establecer relaciones satisfactorias con otros seres humanos, existe la posibilidad de establecer ese tipo de relaciones con las máquinas. No es broma.

La intención de Levy puede ser buena; pero, para que el sexo sea una fuente de satisfacción plena y haga del ser humano una persona feliz, necesita ser un acto físico, mental y espiritual. Si el sexo es sólo un acto físico, es frustrante, y deja el sabor amargo del vacío y de la insatisfacción.

Entonces, ¿qué hace el hombre para atender el clamor de su corazón necesitado? Se zambulle de cabeza en todo tipo de perversiones y depravaciones. Cae en el terreno de la pedofilia, la zoofilia, el sadismo, el masoquismo, la homosexualidad y toda forma de desviación de conducta.

Entonces sucede lo que la Biblia dice: "Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío"(Romanos 1:26,27).

14/12/10

Una generación erotizada (3era parte)

Moisés es categórico al describir el carácter perdonador de Dios: "¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado"(Éxodo 34:6,7). Malvado, en el lenguaje original, no es el que alguna vez hizo el mal, sino el que insiste  en vivir de esa manera.


Evidentemente, la presión social para aceptar algo que la Biblia condena  es un cumplimiento más de las señales del fin. La proliferación abierta de la sodomía, argumentando que es apenas un "tipo diferente de orientación sexual", es una evidencia de que vivimos en los últimos tiempos.

Hace algunos años se presentó en el Museo Natural de Oslo una exposición sobre homosexualidad  en el mundo animal. Los expositores argumentaban que si la homosexualidad entre los animales, y no hay nada más natural que ellos, entonces la desviación sexual también es natural, y si es natural no puede ser pecado.

El diccionario define la palabra natural como lo que se hace de acuerdo con la propiedad de las cosas. La palabra básica es "propiedad, normalidad". Es normal comer por la boca, pero si yo deseo puedo intentar comer por lo oídos. Soy libre para hacerlo, pero no puedo pretender que las personas acepten mi actitud como algo natural, normal o propio.

Nuestra generación es una generación que ha perdido el rumbo de su propia naturaleza. Vive casi en función del placer físico. Gasta anualmente en pornografía la fabulosa suma de 13 mil millones de dólares, solo en Estados Unidos. Es dificil encender la computadora sin que aparezca una llamada a la pornografía. Se escribe, se compone y se produce teniendo, la mayoría de las veces, el sexo como tema central. Casi no se encuentra una propaganda que no apele al sexo para vender su producto. En ser humano ha iniciado una carrera loca en busca de un sentido para su vida sexual. Nada lo satisface. En esa búsqueda loca, cae muchas veces en la perversión y la depravación. Todo porque desconoce la esencia de su propio ser.

¿Qué significa esto? Que el hombre es un ser físico, mental y espiritual. Es su naturaleza. No se puede dividir. Para que lo que haga en la vida tenga sentido, necesita hacerlo con la unidad completa de su ser. Dividirse es fatal. Si no intenta, abre heridas profundas en su mundo inconsciente. Heridas que su racionalismo no puede curar. Por más que se repita a sí mismo que él es correcto, que lo que hace es bueno desde el momento que no le causa mal a nadie, y que su vida íntima es un asunto de elección personal o de preferencia, la realidad es otra. Su naturaleza de ser humano, con facultades físicas, mentales y espirituales, no lo acepta.

Tal vez llevado por el instinto, puede aceptar su dimensión física; también puede aceptar su aspecto mental, convenciéndose de sus propios argumentos; pero su ámbito espiritual no lo acepta. Protesta con el grito desesperado del corazón, llamado culpa. El ser humano puede cambiar todas las reglas que quiera, modificar todos los principios de comportamiento. Puede echar por tierra lo que llama "convenciones sociales y obsoletas", pero nunca eliminará la conciencia de culpa que lo incomoda cada vez que hace algo que su naturaleza espiritual no acepta.

11/12/10

Una generación erotizada (2da parte)

Pero la cuestión no se limita a los incrédulos. En los círculos llamados "cristianos" también se levantan voces para defender la idea de que "el análisis bíblico sensato e inteligente muestra que todas las personas, independientemente de raza, género y orientación sexual, fueron recibidas por Jesús, y por tanto, no veo porqué los homosexuales o las lesbianas están equivocados en su manera de ser".

Estas son palabras de Mario Ribas, bachiller en Teología por la Universidad de Princeton, Inglaterra, con maestría en Ciencias de la Religión y pastor de una gran iglesia evangélica.

¿Qué le pasa al mundo cristiano? ¿Por qué, de repente, lo que la Biblia considera pecado pasa a ser visto como normal y la aceptación de la homosexualidad comienza a ser llamada "una expresión de la gracia de Cristo"? Las palabras de Jesús registradas en la Biblia anunciaban que en los últimos días esto sería así: "Asimismo como sucedió en los días de Lot... Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste"(Lucas 17:28,30).

¿Cómo eran los dias de Lot? En el libro de Génesis se registra la historia. Los habitantes de Sodoma eran tan corruptos que intentaron derribar la puerta de Lot para sacar a los hombres que se hospedaban en su casa con el fin de practicar sexo con ellos. Es por eso que el diccionario define a la palabra homosexualidad también como sodomía. En los días de Lot la homosexualidad era moda, y Dios demostró su desacuerdo con la conducta humana de aquellos tiempos.

Jesús predijo que los tiempos finales serían como los días de Lot.

La Biblia enseña que Dios ama a todas las personas. Los homosexuales, como cualquier ser humano, son objetos del amor y la misericordia divinos. Pero Jesús vino a este mundo no sólo para perdonar al pecador. Vino también para transformarlo y hacerlo una nueva criatura. El apóstol San Pablo lo explica de modo simple: "Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo... haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira... teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo... En cuanto a la manera pasada de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos... y vestíos de nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad"(Efesios 2:1-3; 4:18-20,22,24).

Aquí el apóstol habla de transformación. Todos los seres humanos, indistintamente de cuál sea su pecado, necesita pasar por el milagro de la conversión. La conversión involucra arrepentimiento, perdón y abandono de la manera pasada de vivir. A la luz de lo que el apóstol Pablo dice, es imposible aceptar la idea, políticamente correcta, de que por el hecho de ser amor Dios acepta las desviaciones de conducta del ser humano.

10/12/10

Una generación erotizada (1era parte)

"Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío" (Romanos 1:26,27).

Domingo en Amsterdam. El sol se dibuja como una bola de fuego, esplendoroso, en el azul infinito del cielo. Tulipanes coloridos matizan los jardines y adornan la fiesta. Mucha gente, gente alegre y animada. En el centro, con las manos entrelazadas e intercambiando caricias, la pareja relata a lo periodistas detalles de su reciente boda. Los nuevos esposos declaran que tienen planes de adoptar un bebé. De vez en cuando dirigen miradas apasionadas y se sonríen. Las cámaras de la prensa internacional registran todo y envían la noticia por satélite el mundo entero.

El inusitado hecho sería algo común. No tendría ningún valor periodístico si el foco de las atenciones no fuese una pareja fuera de los patrones normales: dos hombres que acaban de salir de la iglesia después de recibir la "bendición nupcial".

El hecho sucedió en Holanda en el año 2001. Más tarde se repetiría en Bélgica, Canadá y también en Massachusetts(Estados Unidos). Al principio en muchos países se levantaron protestas  en defensa de la familia, la moral y las buenas costumbres. Incontables personas pensaron que había llegado el fin del mundo. Hoy, pocos años después de lo que al principio se consideró un escándalo y llamó la atención de la prensa internacional, se reconoce legalmente la unión civil de parejas homosexuales en la Argentina, Dinamarca, Alemania, Francia y Portugal. Y como sucede en todos los aspectos de la actividad humana, la moda se transformó en costumbre, y la costumbre llegó a ser parte de la cultura.


El último desfile de homosexuales y lesbianas en el Brasil llevó a dos millones y medio de personas a las calles. La ciudad de San Pablo nunca había visto una movilización tan grande de personas. Parecía un carnaval alegre y colorido, con carros alegóricos y pancartas reivindicatorias. Lo mismo sucede todos los años en otras capitales del mundo. Los homosexuales y las lesbianas, que antes se escondían, hoy no tienen ningún reparo en salir a las calles a protestar y reclamar derechos. Es justo que lo hagan, ellos tienen derechos, como todo ser humano. Este no es el asunto en cuestión. Lo que llama la atención es la forma dramática en que se cumple la profecía bíblica. El Señor Jesús había dicho que en los últimos tiempos este tipo de comportamiento sería parte de la cultura del pueblo.

Si el asunto se limitara a gente que no tiene nada que ver con el cristianismo, sería fácil de entender. A fin de cuentas, una persona que no cree en el Dios judeocristiano no tiene referencias bíblicas de conducta.

8/12/10

Una sociedad sin corazón (6ta parte)

Conocí a Andrés en una de las ciudades más violentas del mundo. Tenía fama de malo. Había pasado varios años en la prisión pagando sus crímenes. Fue en la cárcel que se encontró con el Señor Jesucristo. Una noche helada de invierno, Andrés agonizaba. Temblaba de frío, casi congelado, esperando la muerte. Fue en esas condiciones que me oyó a través de la radio de un compañero de celda. Esa noche el Espíritu de Dios tocó su corazón. Había oído muchas veces hablar de Jesús, pero creía que la religión era cosa de personas débiles. Él siempre se había considerado valiente. Armado hasta los dientes había llevado dolor a mucha gente. Era malo y cruel. Había elegido el camino del crimen cuando era apenas una adolescente y culpaba a la sociedad por no haberle dado otro camino para escoger.

Aquella noche moriría a los pocos minutos, y la muerte lo asustó. En la casi penumbra de su agonía entendió que Dios lo amaba y quería darle un nuevo corazón. Suplicó. Clamó a Jesús por una segunda oportunidad y se adormeció.


A la mañana siguiente vio entrar el sol por la ventana. Se encontraba en la enfermería de la prisión. Los rayos del sol eran insistentes a pesar de la fuerte neblina.

Yo estaba vivo, me dijo, sin poder esconder la emoción; yo no había muerto. Dios me estaba dando una segunda oportunidad.

Ya pasaron 30 años desde aquella noche fría en la celda helada de una prisión. Andrés es hoy un testimonio vivo del poder transformador de Cristo. Está libre y realiza un trabajo extraordinario junto a una ONG que recupera a niños delincuentes.

El Cristo maravilloso que llegó a la vida de Andrés, en la hora de la agonía, puede entrar en tu corazón si le permites. Lee lo que Jesús te dice: "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar"(San Mateo 11:28).

La vida sin Cristo es una vida agobiante. El cansancio del espíritu, que las personas llaman depresión, se ha convertido en la enfermedad que destruye muchas vidas sin matarlas. En los últimos tiempos le hemos dado un nombre más sofisticado, pero sigue siendo la falta de sentido de las cosas, el cansancio de estar vivo. Y ahora viene Jesús y te dice: "Ven a mí". El Señor Jesús te habla de descanso y de paz. ¿No es eso lo que tanto deseas?.

La respuesta es solo tuya.

Una sociedad sin corazón (5ta parte)

Al mencionar Jesús a esta clase  de personas como una señal de  los días finales no las estaba condenando a ser así, simplemente las estaba describiendo. Los jóvenes que cometieron aquella atrocidad escogieron voluntariamente el camino de la perversidad. Decidieron ser violentos y tratar a un ser humano peor que a un animal. No había motivos para hacerlo. No querían robar; tenía dinero. Uno de ellos acababa de pasar seis meses en Australia practicando surf con el pretexto de aprender inglés.

Un sociólogo trató de explicar la conducta de estos delincuentes juveniles como siendo productos de la cultura de la impunidad que la sociedad experimenta. La verdad es otra. Así lo dice el profeta Jeremías: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso ; ¿quién lo conocerá?"(Jeremías 17:9).

El problema del ser humano es su loco y desesperado corazón. Es violento por naturaleza. Es malo, engañador y traicionero. Es perverso, sanguinario y cruel. La educación puede barnizar su comportamiento. Puede enseñarle a disfrazar sus intenciones. Puede llevarlo a vestir camisa blanca y corbata, pero no puede transformar su corazón. Continuará siendo deshonesto y egoísta, pero sofisticado. Por detrás de sus discursos inflamados en favor de la paz promoverá la guerra. Cinco de los países que más lucran con la venta de armas forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sólo Jesús es capaz de transformar el corazón. Él no trabaja por fuera. Su obra empieza dentro, donde están las raices. "Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne"(Ezequiel 11:19).

A lo largo de mi vida he visto la transformación que Jesús puede hacer en la vida de las personas que lo aceptan como su Salvador. Para Jesús no existen casos imposibles. Para él no hay nadie que no pueda ser recuperado.

Un día llegó a Betania y encontró a su amigo Lázaro muerto. Hacía tres días que estaba en ese estado. Sus carnes ya estaban en estado de descomposición. Ya olía mal. Nadie podría imaginar que había remedio para un problema semejante. La ciencia nada podría hacer, el dinero tampoco, ni la tecnología, ni cualquier otra cosa. Pero Jesús llegó, y cuando él llega también lo hace la vida, porque él es la vida.

La historia es muy conocida. Jesús ordenó: "Lázaro, ven fuera" , y el cadáver resucitó. He visto a Jesús hacer los mismos milagros hoy. Lo veo todos los días en todos los países donde realizo cruzadas evangelízadoras. Cadáveres espirituales son vueltos a la vida, hogares destruidos son reconstruidos, sueños hechos pedazos son convertidos en realidad. Jesús es la vida, y donde él entra sólo puede haber vida  en plenitud.

7/12/10

Una sociedad sin corazón (4ta parte)

Es la madrugada de un jueves de junio, Sirlei, una empleada doméstica pobre y luchadora, que vive con un sueldo de sólo 200 dólares mensuales, espera el ómnibus que la llevará a un puesto médico. Necesita llegar temprano para encontrar un lugar en la fila. Mira el reloj varias veces, con impaciencia. El ómnibus demora. A pocos metros de distancia las olas del mar revientan ruidosamente, como si anunciasen una tragedia. Sirlei piensa en el hijo pequeño, de 3 años, que quedó en casa. Él es la razón de todos sus esfuerzos.

Repentinamente, sus pensamientos son interrumpidos con violencia. Un golpe seco en la nuca la derriba. Después siente un puntapié en el rostro. Instintivamente trata de protegerse con los brazos. Es inútil. Una lluvia de golpes y puntapiés viene de todos lados. Su instinto de madre la lleva a pensar en el hijo. No entiende lo que está pasando. Nadie podría. Hasta hoy la sociedad se esfuerza para entender por qué cinco jóvenes universitarios, de clase media, sentían placer en masacrar a una mujer indefensa.

La policía los prendió cinco días después. Los padres de los delincuentes argumentaron que ellos sólo querían divertirse. Sirlei no fue asesinada porque una prostituta, que andaba a esas horas de la madrugada, empezó a gritar pidiendo socorro.

¿Por qué el hombre no es feliz? ¿Qué le falta? ¿Qué es lo que tanto busca y no encuentra? El ser humano de nuestro tiempo es un ser permanentemente desesperado. Puede negarlo, argumentar, discutir, gritar a pulmón lleno que no lo es, pero es un ser insatisfecho. Nada de los que consigue es suficiente. Entonces se extravía en la maraña de sus deseos, cae en el caos, se hunde en la arena movediza de sus desvaríos y sufre.

El uso desmedido de drogas es pavoroso. Cada año se gastan en el mundo 150 mil millones de dólares en el consumo de drogas. Se trata de una de las industrias más rentables después de la del petróleo. Si a esto le añades que se gastan 204 mil millones en tabaco y 252 mil millones en alcohol, te darás cuenta de la completa inversión de valores de nuestra sociedad.



Se cree en la "necesidad" de estudiar la legalización de las drogas con el fin de revertir radicalmente el cuadro presente de corrupción policial, y otros crímenes asociados al tráfico y el consumo de drogas.

Una sociedad sin corazón (3era parte)

Estás en la puerta de tu propia casa. Una mujer cansada, con un niño en brazos, te pide un poco de agua. Tu corazón es movida a ayudar. Vas a la cocina a traer el vaso de agua. Cuando regresas, la desconocida ya no está. Desapareció llevándose el equipo de audio que tenías en la sala.

¿Te quedan ganas de auxiliar a las personas? Tu espíritu cristiano te impulsa a hacerlo. A pesar de las frustraciones y los engaños sigues ayudando, pero la mayoría de las personas piensan dos veces antes de extender la mano. El amor de muchos se ha enfriado. Jesús lo había  dicho, la maldad iría en aumento cada vez más y las personas solidarias irían disminuyendo.

¿Por qué el ser humano procede de ese modo? Existe un vacío en el corazón. La incoherencia de su extraña manera de proceder no es entendida por él mismo. No lo puede explicar. Sólo sabe que busca algo, y en su carrera loca tratando de encontrarle un sentido a las cosas, se hiere y lastima a los otros, sin importarle que esos otros sean muchas veces, las personas que más ama.

El día que escribo esta página, la policía, advertido por una denuncia anónima, derribó la puerta de un departamento localizado en la parte más cara de una gran ciudad y encontró  un cuadro capaz de sacudir los sentimientos de la persona más endurecida. Una niña de sólo 12 años, amarrada en el área de servicios, tenía los dos brazos levantados y atados a una escalera de hierro. Sus pies casi no tocaban el suelo. La boca, tapada con un pedazo de gasa mojada de ají, y ocho de los dedos de las manos quebrados. La mayoría de las uñas le habian sido arrancadas. "Empecé a temblar tanto que tuve dificultad para desatarla", confiesa un duro policía acostumbrado a ver escenas de horror. Lo que hace de este episodio el extremo de la barbarie es que la autora de la violecia familiar era la madre adoptiva de la niña.

Es común, lo puedes ver todos los días, en todos los países. Hay maldad, demasiada violencia. Abuso, incluso dentro del propio hogar.


Alan Weisman, en su libro "El mundo sin nosotros", imagina cómo sería el planeta sin los seres humanos. Tal vez, mejor. Yo, personalmente, no lo creo. Creo que la raza humana está perdida en las sombras de su alejamiento de Dios. No hay otra explicación. La declaración de Hobbes nunca tuvo tanta relevancia: El hombre es el lobo del hombre.

6/12/10

Una sociedad sin corazón (2da parte)

Escena tres. Una inofensiva ciudad de interior. La noche está más oscura que otras veces. Llueve a cántaros. Joaquín y su esposa retornan de una boda. Han sido padrinos y visten ropa de gala. Conversan felices, recordando episodios de su propio casamiento. Los años han pasado y ellos se aman más que nunca. Dios les ha dado dos hijos preciosos. Aquella noche se habían quedado en casa con la niñera.

La conversación animada de los esposos es interrumpida por algo inesperado a esa hora de la madrugada. En la carretera solitaria hay una pareja en dificultades. Piden socorro. Aparentemente el vehículo de ellos se ha averiado y necesitan auxilio. A pesar de la lluvia, Joaquín y su esposa deciden ayudar. Craso error. En pocos minutos Joaquín está muerto, con el rostro desfigurado por un tiro de escopeta. Solange, violada y agonizante, tardará años en recuperarse, y los dos pequeños hijos, huérfanos de padre a temprana edad, jamás entenderán por qué un acto de solidaridad recibió la muerte como retribución. Los delincuentes nunca fueron descubiertos. ¿Tendrías tu el valor de parar en la carretera y auxiliar a alguien después de conocer una historia como esta?.


Los tiempos que vivimos son peligrosos. El apóstol Pablo lo dijo. En los últimos tiempos habría hombres "crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados". Todo el mundo tiene miedo de todo el mundo. Nadie más confía en nadie. Las grandes y las pequeñas ciudades están llenas de pandillas en cada esquina. Los fuertes sacan provecho de los débiles. Las metrópolis se han transformado en verdaderas junglas. Las fieras son los propios seres humanos.

El amor de muchos se está enfriando. Tú ves en la esquina de la calle a un níño desvalido, pidiendo limosna, y un poco más allá observas a los explotadores de esa criatura esperando el lucro diario. Te sientes ridículo. Tus sentimientos de ayuda al desprotegido saltan por los aires. Te ves burlado y herido en lo íntimo. Te propones nunca más hacer el papel de tonto.

Una sociedad sin corazón (1era parte)

"También debes saber esto,que en los postreros días vendrán tiempos peligroso. Porque habrá hombres ... desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables ...." (2 Timoteo 3:1-3). "Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará" (San Mateo 24:12).

Escena uno. Medianoche, la pareja descansa ajena a cualquier peligro. Una muchacha entra en el cuarto en puntas de pies para no hacer ruido. Comprueba que los dueños de casa duermen, apaga el sistema de alarma y prende la luz del corredor externo para facilitar la entrada de otros dos jóvenes; mientras ellos llegan, la joven busca guantes de plástico y medias femeninas para protegerse las manos y los rostros. Minutos después ingresan en el dormitorio y matan a palazos al hombre y a su esposa. Los que golpean a la pareja son los varones. La chica observa todo sin mostrar la mas mínima emoción. Una vez concretado el crimen, ella y uno de los muchachos, que es su novio, van a un motel para forjar una coartada.

A las tres de la mañana, la hija mayor de la pareja asesinada dirige su automóvil a alta velocidad. Ha estado en la calle y antes de volver a su casa, busca a su hermano menor, que se encuentra en un local de juegos electrónicos. Al llegar se topan con la escena de horror y sangre. Los padres han sido asesinados con crueldad y violencia. La hija se desespera y maldice a las personas que fueron capaces de realizar semejante acto. Al día siguiente, en el cementerio, llora desconsoladamente y casi se desmaya.


Unos días después la policia descubre a los asesinos. Quién ideó el siniestro plan es la propia hija de la pareja. Si, es la niña que, en el cementerio, lloraba desamparada el día del entierro de los padres.

¿Episodio de alguna película de terror? No. Realidad pura. Aconteció en una gran ciudad y la noticia dio la vuelta al mundo. ¿Qué sucedió en la mente de una muchacha de 18 años para cometer un acto tan horrendo? Nadie lo puede explicar. Sin embargo las Sagradas Escrituras dice que en los días finales habría personas "desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables". ( 2 Timoteo 3:2,3).

Escena dos. Mientras el mundo entero despierta de la pesadilla y vuelve sus ojos solidarios hacia los pueblos afectado por el tsunami devastador de 2004, la policía descubre a un grupo organizado que buscaba niños huérfanos con el fin de prostituirlos o sacarles los órganos para venderlos. La opinión pública siente nauseas. Hienas humanas aprovechaban el dolor ajeno para beneficiarse. ¿Puede alguien perder la última pizca de conmiseración? Los hechos, transformados en noticias, dicen que sí.

Mientras almuerzo con un amigo comentamos lo ocurrido. Con los ojos llenos de emoción, casi instintivamente, me dice:

Yo mataría a esos salvajes; son animales, no merecen vivir.

Al instante se ruboriza avergonzado y pide disculpas: Perdón, me olvidé que soy cristiano; no podría nunca pensar de esa forma.

Sin darse cuenta él está cumpliendo otra profecía para los últimos tiempos. Jesús ya lo había dicho: "Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará"(Mateo 24:12).

5/12/10

La sublevación de la naturaleza(5ta parte)

Sucedió hace muchos años. Mi pequeño hijo de 6 años se había perdido en el centro de una ciudad de más de  dos millones de habitantes. Mi esposa y yo corríamos desesperados de un lugar a otro tratando de encontrarlo. Acabábamos de llegar al Brasil y no podíamos comunicarnos bien en portugués. Llorábamos desesperados. ¿Qué hacer? ¿Adónde ir? El niño había desaparecido por completo. Hallarlo en medio de tanta gente  sería como encontrar una aguja en un pajar.

Al ver nuestra desesperación, un guardia nos dijo:

La policía ya está buscando a su niño. Si él está todavía en el centro, lo vamos a encontrar cuando el comercio cierre.

Así fue. A las seis de la tarde la cantidad de personas empezó a disminuir en el agitado centro. Las tiendas cerraron sus puertas. Los empleados retornaron a sus casas después de una larga jornada, las calles empezaron a quedarse solitarias, las sombras de la noche comenzaron a envolver a la ciudad con una sábana negra. Soplaba un viento frío de junio.

Continuamos buscándolo, angustiados, y para alegría nuestra la encontramos. Estaba allí, sentado sobre un cajón abandonado, jugando con una piedra, ajeno al sufrimiento de los padres. Allí estaba en su inocencia, seguro. Lo abrazamos emocionados y lo cubrimos de besos. Más tarde, en casa, le pregunté:

¿No estabas de miedo?

¿Miedo? ¿Por qué?, me preguntó con ingenuidad.

Cuando los niños se pierden sienten miedo, le dije.

Abrió los ojos sorprendido y me aseguró con firmeza: Yo no estaba perdido, sólo te estaba esperando. Tú ¿no me ibas a buscar?.


Mira a tu alrededor, ¿Ves la noche oscura de los desastres naturales? Hay frío y sombras. Terremotos, huracanes y tempestades que llenan de pavor. Los pronósticos de la ciencia son aterradores. En medio a toda esta expectativa de presagios tenebrosos, yo quisiera que sepas que Jesús ya viene a buscarte. Tú no estás perdido. Hay esperanza. La aurora del día eterno ya despunta. Mientras el día amanece, lee la promesa que Dios te hace: "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti"(Isaías 43:2).

La respuesta es solo tuya.

1/12/10

La sublevación de la naturaleza(4ta parte)

Hay algo más. San Marcos registra las palabras de Jesús con respecto a las catástrofes finales de la siguiente manera: "En aquellos días , después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas"(San Marcos 13:24,25). Estas señales que afectan al Sol, la Luna y las estrellas tuvieron un cumplimiento parcial en el pasado. En algún momento de la historia hubo un día en que el Sol se oscureció, la Luna se puso roja como sangre y las estrellas cayeron. Pero en el futuro, poco antes de la aparición gloriosa de Jesús, estos fenómenos volverán a repetirse de manera completa. Con relación al pasado, la historia registra lo siguiente:

"El día 19 de mayo de 1780 aparece como la gran descripción del Día Oscuro. Se extendió en toda Nueva Inglaterra. En ese lugar del mundo no se podía ver ni siquiera un punto de escritura común a la luz del día. Las aves entonaron su canto vespertino y desaparecieron, y todo quedó en silencio. Las aves y el ganado se fueron a sus corrales; y en todas las casas se encendieron velas. La oscuridad tuvo su comienzo como a las diez de la mañana, y continuó hasta la medianoche del día siguiente, pero con diversa intensidad en diferentes lugares ... Por varios días antes del oscurecimiento el viento había soplado de diversos lugares, pero mayormente venía del sudoeste hacia el noroeste. No se conoce la verdadera causa de este fenómeno notable."


Hay otro testimonio: "Por varios días la atmósfera se mantuvo marcadamente como de un vapor de humo, de manera que el Sol podía mirarse a simple vista sin problema alguno... el disco de la Luna, a través de la noche del martes, el miércoles y el jueves, tenía color de cobre, dando una apariencia de que estaba totalmente eclipsado".

Cinco décadas después se cumplió otra de las previsiones de Cristo como parte de las señales de su segunda venida. La historia registra este evento de la siguiente forma: "Para entender mejor la frase `la lluvia de meteoros` en conexión con la caída de estrellas, debemos recurrir a la historia, a la mañana del 13 de noviembre de 1833, cuando todos los habitantes de este continentes vieron la escena más espectacular que la naturaleza pudo producir esa noche. Esa fue en realidad una lluvia de meteoros, o estrellas fugaces, en todo el sentido de la palabra. Por casi cuatro horas el cielo fue literalmente iluminado .... Los científicos afirman que sólo sobre Estados Unidos y Canadá aparecieron más de un billón de estrellas fugaces".

Esto fue apenas un cumplimiento parcial de las señales, pero esta profecía de Jesús, relacionada con extraños fenómenos en el Sol, en la Luna y las estrellas, tendrá un cumplimiento total y final poco antes de la venida de Jesús. Esto puede parecer inverosímil, pero está registrado en la Palabra de Dios; y si todo se cumplió hasta aquí, ¿porqué no se cumplirá también esto?.

A pesar de esto, no necesitas atemorizarte, el amor de Dios puede llenar tu corazón de esperanza. La esperanza del cristiano es seguridad, certidumbre y confianza, aun cuando a simple vista no haya salida.



De: Señales de Esperanza

29/11/10

La sublevación de la naturaleza(3era parte)

Desde 1961, el mar ha venido subiendo 0,8 milímetros por año. El IPCC calcula que, si la temperatura continúa aumentando al ritmo que lo viene haciendo en las últimas décadas, el mar habrá subido 61 metros hasta el año 2050. Esto esto es espantoso, si tienes en cuenta que una subida de sólo 6 metros sería suficiente para sumergir las principales capitales costeras del mundo.


Peor. Seis de los siete años más calurosos, desde que se tiene registros, han tenido lugar desde 2001. El hemisferio norte ya ha perdido un 5% de nieve desde 1966.

Cuando yo era niño y viajaba de Lima a Jauja, la ciudad donde nací, en la República del Perú, me encantaba contemplar el paisaje de las montañas de Ticlio cubiertas de nieve perpetua. Al pasar por el punto ferroviario más alto del mundo quedaba fascinado al observar las sábanas blancas que cubrían los cerros. La última vez que anduve por esa parte de los Andes me dolió el corazón. Vi los cerros desnudos y la naturaleza agonizando. Oía un gemido triste provocado por el viento frío que soplaba en las montañas. Quiere decir que los informes científicos son reales. Tenemos la impresión de que no nos afecta porque nos encontramos lejos de esos lugares. Pero eso no cambia la realidad.

Es innegable que el planeta está más caliente y el hombre tiene buena parte  de la culpa. La comunidad científica considera que este aumento de temperatura es inevitable. El nivel del mar seguirá subiendo por lo menos durante un siglo aun cuando mañana mismo se eliminara por completo la emisión de gases de efecto invernadero.


Al tomar conciencia de este peligro, el mundo vuelve su atención al cuidado del medio ambiente. La ecología se transformó en una especie de religión. La ecología socialista acusa al capitalismo salvaje de ser el culpable. Todos los sectores, desde el jardín de infantes hasta las universidades, pasando por las agrupaciones comunitarias y los clubes de vecindario, están interesados en cuidar mejor del planeta. Pero las cosas no mejoran. La Biblia dice que irán de mal en peor y que todo es parte de las señales que anuncian la venida de Jesús.

Al Gore, ex candidato a presidente de Estados Unidos, recibió el Premio Nobel de la Paz en 2007 por su documental "La Tierra en juego" [Earth in the Balance], que la ONU consideró "un esfuerzo por diseminar una advertencia al mundo sobre el cambio del clima causado por el hombre". Esto muestra la preocupación humana por salvar el planeta, pero muestra también la incapacidad del hombre para ver lo que realmente se avecina.

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos[National Academy of Sciences] respalda la posición de Al Gore. Sami Solanki, el director del Instituto Max Plank para la investigación del sistema solar, en Gottingen, Alemania, ha dicho que en los últimos 60 años, además de las agresiones del ser humano a la naturaleza, el Sol se ha puesto más caliente por motivos inexplicables, y eso también ha contribuido al calentamiento del clima y el consecuente aumento de las catástrofes naturales.

¿Motivos inexplicables? Jesús ya lo había dicho, muchos siglos atrás, hablando de lo que sucedería en la Tierra, poco antes de su venida. "Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas".(Lucas 21:25,26) Todo se está cumpliendo como Jesús predijo.

"Angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar". ¿No te da la impresión de que el Señor Jesús está describiendo nuestro tiempo, nuestros miedos y nuestros dias? Sin embargo, hay que tener cuidado de no confundir las cosas. El hecho de ver todas estas catástrofes naturales no quiere decir que Dios está provocando todo eso. Él mismo explica la naturaleza de su relación con el ser humano: "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal...." (Jeremías 29:11).

Esta es una buena noticia. Dios no permitirá que el hombre se destruya a sí mismo. Él ama al ser humano. Intervendrá en la historia y colocará un punto final a los desatinos de la criatura. Si esto es verdad y la ciencia no le pronostica mucho futuro al planeta, ¿no significa que el día glorioso de la venida de Cristo ya despunta en el horizonte?




De: Señales de Esperanza.

La sublevación de la naturaleza(2da parte)

El 8 de octubre de ese mismo año, otro terremoto de proporciones gigantescas sacudiría Pakistán y la India, provocando miles de muertes, decenas de miles de heridos y millones de personas desamparadas.



Algunos días después el huracán Stan mataría a más de 70 mil personas en Guatemala y en el sur de México, y el volcán Yamatec, en el Salvador, entraría en erupción causando varias muertes. Fueron evacuadas, por lo menos 7 500 familias.

De acuerdo con el Centro de Investigación Epidemiológica de Desastres (CRED), unaorganismo colaborador de la Organización Mundial de Salud, sólo de enero a octubre del año 2005 casi 100 mil personas habían muerto en todo el mundo por desastres naturales. Desde Bélgica, el CRED controla un archivo de datos sobre desastres en el ámbito mundial. De acuerdo con esta entidad, el número de desastres naturales registrando ha aumentado notablemente a partir de 1900.

El año 2005 podría haber pasado a la historia como el año de mayor número de catástrofes naturales. No fue así. El 2006 registró más protestas salvajes de la naturaleza. Para completar el escenario sombrío, Markku Niskala, secretario general de la Cruz Roja Internacional, declaró hace poco que en 2007 hubo un aumento de catástrofes del 20% sobre 2006. Se alcanzó la escandalosa cifra de 500 cataclismos naturales en el mundo entero. En la actualidad se calcula en 250 millones el número de personas afectadas por desastres naturales cada 10 años. En la mitad de los casos el elemento de destrucción es el agua.

El agua es vida. Si hay poca, la vida se extingue. Si hay demasiada, trae la muerte consigo. Esto es lo que sucede en algunas partes del mundo donde las inundaciones no dan tregua. La peor de ellas fue la del Río Amarillo, en la China. Mató cerca de cuatro millones de personas. Según el IPCC, "es probable que los episodios metereológicos extremos aumenten en frecuencia y fuerza durante el siglo XXI como resultado de los cambios del clima".

Ante esta macabra realidad, la humanidad se pregunta angustiada: ¿Qué sucede con nuestro planeta?  ¿Enloqueció? ¿Cuándo va a parar todo esto? Las respuestas son más macabras aún. Muchos religiosos salen pregonando la ira divina y la destrucción del mundo. Los astrólogos culpan a los astros. Y la comunidad científica atribuye la causa al calentamiento global provocado por el maltrato que el propio ser humano le inflige a la Tierra.

"Calentamiento global" es una expresión relativamente nueva. Se usa para explicar el aumento de temperatura de la Tierra. Está probado científicamente que la Tierra se ha venido calentando en la últimas décadas. Específicamente, el proceso se inicia desde que comenzó la llamada Revolución Industrial y se pasó a dar más importancia a la producción que a la calidad de vida del ser humano.

Los gases tóxicos, que los especialistas llaman "efecto invernadero", provenientes de las fábricas, los vehículos, incendios de la floresta y tantas otras actividades industriales y humanas, han ido destruyendo la capa protectora de ozono, al punto de permitir que los rayos del Sol lleguen a la Tierra con mayor intensidad. En consecuencia, la temperatura de la Tierra aumenta. Al suceder esto, los glaciares se descongelan y el nivel del mar sube.

27/11/10

La sublevación de la naturaleza(1era parte)

"Entonces habrá señales en el sol, en luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y las expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas" (San Lucas 21:25,26).

Isamael Gumuda llora su tragedia. Lamenta estar vivo. Preferiría estar muerto y no sentir nada. Llora el recuerdo del hermano ausente. Recuerda y llora con apenas 11 años. Las imágenes no se borran de su mente. De día las ve a toda hora. En las noches vuelven en forma de pesadillas. No olvida. No puede olvidar el día en que la gigantesca ola le arrancó de los brazos a su hermanito de 7 años.

Estaban en la escuela ensayando una obra para la próxima celebración del Año Nuevo, cuando oyeron el estruendo terrible de mil truenos. Ese ruido marcaría su vida para siempre. "Dimos media vuelta y vimos que una ola gigante, más alta que el edificio de la escuela, se nos venía encima -dice enjuagando las lagrimas-. Yo sujeté firmemente a mi hermano, pero la ola nos separó. No pude hacer nada para ayudarlo. Él me miraba aterrorizado, queriendo que lo ayudara, pero no pude; el agua tenía mas fuerza que yo. Sobreviví solamente porque la ola me llevó hasta el pie de la montaña, mientras que mi hermano desapareció tragado por el mar. Lo echo mucho de menos y oro por él", afirma Isamael.

Los maestros de la escuela donde él estudia han notado que Isamael no es el mismo desde el impacto del tsunami. Ha perdido peso, y se lo ve triste y callado. Isamael es uno de los estudiantes de la escuela Ban Talaynork que participa del programa de rehabilitación psicológica auspiciado por UNICEF en Tailandia.


Este relato dramático es parte de la tragedia que despertó a la humanidad a una realidad aterradora: la vida no vale nada cuando la naturaleza enloquece. La  madrugada del 26 de diciembre de 2004 permanecerá en el recuerdo de los mortales para siempre. Pasarán los años, y continuaremos aturdidos, desconcertados y perplejos.

Hasta ese día muchas personas no habían oido hablar de los tsunamis, aunque existían. De repente, ahora todo el mundo tuvo conciencia de una realidad que asusta. ¿Qué nombre se le podría dar al poder destructor de una naturaleza enloquecida que en fracción de segundos removió islas, hizo desaparecer ciudades enteras y devoró a casi doscientas mil vidas?¿Adónde podría correr el hombre para protegerse de una fuerza equivalente a la explosión de un millón de bombas atómicas, como la que destruyó Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial?.

Aquella madrugada de horror, el planeta fue estremecido en sus mismo fundamentos. La humanidad, golpeada en lo amargo de su conciencia. El sacudón asesino, de 9 grados en la escala de Richter, empezó en el extremo norte de Indonesia y pasó por Tailandia, la India, Bangladesh y Sri Lanka. Atravesó 6 500 kilómetros, mató a cientos de personas en la costa oriental del África y siguió miles de kilómetros más, hasta sacudir amenazadoramente los mares de la República de Chile.

La resaca de la Navidad de ese diciembre trágico tuvo gusto a sangre y muerte. El hombre entendió, de manera trágica, cuán pequeño es delante de la furia de la naturaleza.

El horror experimentado por el mundo cuando agonizaba 2004 era apenas el preámbulo de un 2005 lleno de catástrofes naturales. Semanas después del tsunami de Indonesia, una serie de huracanes causaría inundaciones y muertes en América Central y en Estados Unidos. El huracán Katrina, con nombre de mujer y furia de mil demonios, pasaría a la historia como impiadoso asesino. Sembró pánico y destrucción, provocó daños irreparables y sumergió durante semanas a la ciudad estadounidense de Nueva Orleans. El encanto francés de la bella ciudad de los blues y del jazz quedaría embarrada por una lama fétida con olor a muerte.

24/11/10

Un mundo sin Dios (7ma Parte)

Tarde o temprano, al sacar del escenario de su vida a Dios, el ser humano también termina por retirar de su vida los límites. "Que sea eterno mientras dure", se repite a sí mismo una y otra vez. Intenta justificar un estilo de vida cuyo propósito es apenas, agradar a los sentidos. Pero no lo logra. Se siente vacío, hueco, incompleto. Desea ser feliz a cualquier precio. Se esfuerza inútilmente por conseguirlo y yerra el blanco.

La Biblia llama "pecado" a esa frustración. En la Sagrada Escritura la palabra pecado proviene de la expresión griega hamartía. Literalmente quiere decir: "errar el blanco; apuntar a un objetivo y llegar a otro". Querer ser feliz y alcanzar la infelicidad. Fallar, perderse en el camino, confundir las cosas. Pero el hombre moderno insiste en ignorar el pecado. Ha decidido llamarlo "desequilibrio interior", "fragilidad humana", "desvío de conducta", "preferencia particular"; cualquier cosa, menos pecado. Como si el hecho de cambiarle el nombre fuera la solución.

Recuerdo el concurso que la profesora hizo en las escuela, pidiendo a los niños que diesen ideas para resolver el problema de la crisis energética.

-El combustible del mundo se está acabando- les dijo - y necesitamos sugerencias para impedir que eso ocurra.

Al dia siguiente los chicos vinieron con las ideas más jocosas y absurdas.

-Hay que colocar un perro al lado de cada conductor, para que ladre cada vez que corra mucho y así no gasta mucho combustible- dijo uno.

-Que ya no se venda más gasolina, entonces ya no se acaba- respondió otro.

Pero la respuesta más interesante fue la de Juancito:

-Vamos a cambiarle el nombre a la gasolina. Las personas comprarán otra cosa y la gasolina estará guardada-

Ese parece ser la solución que el hombre de nuestro tiempo cree haber hallado para las dificultades que enfrenta por haberse alejado de Dios. Si el ser humano salió un día de las  manos de Dios, sólo estará realizado y completo cuando se vuelva a su Creador. Pero el hombre niega esta realidad. Se olvida de que es un hijo de Dios y que debe vivir como tal.

Desde pequeño percibe un mundo distorsionado. Dios es algo sin mucha importancia. En la televisión ve programas cómicos en los que se ridiculiza las cosas espirituales. Entonces crece aceptando la vida secularizada como algo normal.

En 1987 se descubrió, en las selvas de Uganda, lo que la prensa llamó "el niño mono". Todo indicaba que ese niño había vivido con una tribu de monos por lo menos por cuatro o cinco años. El muchacho, de aparentemente 6 años de edad, fue llevado al hospital y después a un orfanato, donde saltaba y se movía en círculos como un mono. Se rehusaba a comer la comida que le ofrecían y mordía a todos los que se aproximaban a él.

Los estudiosos del comportamiento de este chico dijeron que si un niño vive con animales por más de cuatro o cinco años, es casi imposible que vuelva a tener un comportamiento normal. El cerebro recibe marcas que son indelebles para el resto de su vida.

Algo parecido le sucede al ser humano. Vive en un mundo lleno de racionalismo. Se olvidó de que salió de las manos de Dios. Percibe las consecuencias de vivir separado de su Creador. Ve a su familia hecha pedazos, a sus hijos esclavizados en el mundo de las drogas y de la promiscuidad. Su hogar está hecho escombros, sus ideales muertos, sus sueños hechos trizas. Es su realidad. Su triste y desesperada realidad. Realidad diaria, de cada hora, de cada minuto. Convive con ella, la carga dentro de sí, la lleva a todos lados, sufre, pierde las ganas de vivir, y entonces busca desesperadamente la solución, inventando soluciones pasajeras que hagan disminuir la intensidad del grito angustiado de su corazón.

¡Oh, corazón triste! ¿Por qué lloras en silencio el dolor que nadie ve? ¿Por qué corres, por qué huyes, por qué te escondes? En las horas más oscuras de tu vida, cuando el dolor te quita las ganas de vivir, cuando buscas respuestas dentro de ti y no la hallas, ¿por qué no vuelves los ojos a tu Creador?


Hace más de dos mil años el Señor Jesús, contemplando el panorama espiritual de nuestros días, se preguntó: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?"( San Lucas 18:8). Lo que estaba queriendo decir es si los hombres todavía se acordarían de que él los amaba y los esperaba con los brazos abiertos . ¿Se acordarían?

La respuestas es sólo tuya.

Un mundo sin Dios (6ta Parte)

Si los muertos "nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol", ¿cómo puede volver el espíritu de un muerto? ¿Cómo alguien puede hablar con él? El rey Salomón, por inspiración de Dios, continúa diciendo: "Todo lo que te viene a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol [sepulcro], adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría"(Eclesiastés 9:10).

Si en el sepulcro, que significa muerte, no hay lugar para nada más, ¿cómo alguien puede reencarnarse en otras formas de vida? ¿De dónde sale esa idea? Evidentemente, de un poder engañador, el diablo, tal como lo revela la Biblia. Lo que él quiere es confundir el ser humano. Nota que, en los últimos tiempos, todo falso Cristo afirma ser la reencarnación de Jesús. ¿No te parece curioso? ¿Crees que es pura coincidencia? ¿O existe un plan maestro por detrás de esas extrañas apariciones?.

El asunto es serio. El cristiano debería tomar como única regla de fe y doctrina a la Palabra de Dios. Nadie debe  aceptar pacíficamente enseñanzas espurias(falsas). Confiar en la autoridad de una iglesia y en la fuerza de la tradición puede ser fatal cuando están en juego asuntos espirituales.


Si los cristianos dejan de lado la Palabra de Dios y confían en doctrinas humanas, deterioran su fe. El resultado es la secularización del cristianismo. La palabra "secular" tiene su origen en el vocablo latino secularis.Significa algo que está relacionado con el presente estado de cosas, con la cultura actual, con los valores de hoy. El hombre de nuestro tiempo vive influenciado terriblemente por las experiencias científicas y tecnológicas. Estas resaltan la importancia de la materia y desembocadura en filosofías materialistas. Los cristianos no están ajenos a esa influencia, se contagian y dan origen al cristianismo secularizado.

El cristiano secularizado cree en Dios, pero Dios no pasa de ser un simple nombre; un detalle, una especie de amuleto que sirve en las horas apremiantes. Pasado el peligro, no existe más compromiso con él. La persona vive como si Dios no existiera.

La única diferencia entre el pagano y el cristiano secularizado es que este último asiste de vez en cuando a la iglesia. Es, digámoslo, miembro de un club religioso. No va a la iglesia para adorar a Dios sino para observar los cultos, con la mente típica del consumidor. Si le agrada el producto, vuelve; y si no, critica y se va a buscar otra iglesia que satisfaga sus expectativas. Después de todo, él "paga" con sus ofrendas y tiene el derecho a recibir, en cambio, un producto de primera.


Los líderes, a su vez, no saben qué "producto novedoso" presentar para atraer la atención de los "espectadores". En un mundo lleno de competitividad se esfuerzan para realizar el mejor show. Rebajan el patrón de los principios bíblicos y dicen que Dios sólo ofrece amor. En opinión de estos líderes la gracia maravillosa de Cristo cubre cualquier deficiencia humana, incluso la vida de alguien que no reconoce su pecado ni quiere abandonarlo.

San Pablo habló del triste  resultado de esta actitud humana: "Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen"(Romanos 1:28).

¿Qué cosas son esas "que no convienen"? Escribiendo al discípulo Timoteo, San Pablo completa su pensamiento: "También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismo, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de los bueno, traidores, impetuosos, infatuadores, amadores de los deleites más que de Dios"(2 Timoteo 3:1-4). 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

22/11/10

Un mundo sin Dios (5ta Parte)

La astróloga Margaret Hone, al tratar de explicar la astrología, declara: "La astrología es un sistema particular de interpretación de la relación que existe entre la acción planetaria y la experiencia humana". Desde el punto de vista de los astrólogos, las "influencias planetarias" determinan comportamientos o actitudes humanas. Es decir, ellos intentan darle fundamento científico a las especulaciones humanas, pero la astrología no es una ciencia como la astronomía. En realidad, por detrás de las interpretaciones astrológicas están los dioses de las mitologías antiguas. Los astrólogos atribuyen a los planetas características que tenían los dioses del politeísmo antiguo. Pero la cara que la astrología muestra a las personas es la cara de los astros y no la de los dioses. Y mucha gente va detrás de ella, creyendo que está corriendo detrás de la ciencia.


Hoy la astrología permea de una u otra forma todas las actividades del ser humano. Se desdobló en otras disciplinas esotéricas y místicas. Hay gente que cree que el destino del ser humano depende de los números, o de las piedras preciosas, o hasta de los colores. Multitudes corren tras esas ideologías en busca de solución para sus problemas.

Las estadísticas indican que el 95% de los estadounidenses cree en la astrología, los platillos voladores, los fantasmas, los cristales y otros tipos de supersticiones. Sólo en Estados Unidos existen más de diez mil astrólogos y gente dedicada a la cartomancia. Entre sus clientes se encuentra gente famosa. El interés en asuntos de esta naturaleza es tan grande que una organización, establecida por el fallecido gurú Maharishi Mahesh Yogui, ya ganó tres mil millones de dólares.

En los momentos en que escribo estas páginas, catorce adeptos de la Iglesia Ortodoxa Rusa Verdadera, que se encontraban en un refugio subterraneo hace cinco meses a la espera del fin del mundo, tuvieron que abandonar el lugar tras su hundimiento parcial. Ellos esperan el evento final de los siglos para el 8 de mayo de 2008, una fecha determinada a partir del estudio de las estrellas.

¿Quién está realmente por detrás de todo esto? Sin duda el mismo personaje que, según el relato bíblico, un día se presentó ante la primera mujer, Eva, y el hizo creer que había un poder especial en el fruto que le ofrecía. Tú y yo sabemos que en el fruto no había nada. El propósito de la serpiente no era que la mujer comiera del fruto prohibido sino que se apartase de su Creador y pusiere su atención en la cosa creada. El poder  de adivinación y encantamiento de cualquier disciplina esotérica viene de alguien cuyo único propósito es el engaño.

Con relación a este asunto la Palabra de Dios es categórica: "Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo de Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?"(Isaías 8:19).

El cristianismo debería ser el último bastión en defensa de los valores bíblicos, pero se entregó y dejó penetrar su doctrina con las teorías engañosas que nacieron en la mente diabólica. Esas doctrinas no tienen ningún fundamento bíblico.

Un ejemplo de eso es la creencia en la inmortalidad del alma. La Biblia es clara al afirmar que cuando el hombre muere acaba todo para él: "Porqué los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga, porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se haga debajo del sol."(Eclesiastés 9:5,6).

Un mundo sin Dios (4ta Parte)

Hace 80 años el astrólogo Llewellyn George hizo una declaración visionaria. En aquel tiempo no fue tomado en serio.

-Llegó la hora- dijo- en que las masas, como un todo, se interesen por la astrología.

En una época en que las personas vivían fascinadas por el nacimiento de la tecnología y los descubrimientos científicos, las palabras de este profesor de astrología parecieron no tener mucho sentido; pero hoy, cuando vemos a millones de seres humanos con la atención dirigida a los astros, nos damos cuenta de que él no estaba engañado.

¿Cuál es la razón que lleva a las personas a buscar su destino en la astrología? La profunda necesidad espiritual del alma, el vacío interior, la falta de un sentido para la vida, más allá de valores materiales. Puede el ser humano ser inconsciente de esa necesidad, pero ella está presente en todo lo que realiza. En esas circunstancias la astrología desempeña un papel encantador. Te muestra aparentes explicaciones de tu personalidad. Te aconseja  buscar dinero, amistad o amor, pero no te exige nada desde el punto de vista moral. Eso les gusta al hombre y mujer de nuestros dias. El mundo no está muy preocupado por las coordenadas morales. Las personas quieren decidir lo que es correcto o no sin interferencias ajenas. Los principios eternos de Dios no tienen importancia. La único que interesa son las informaciones que yo pueda administrar a mi voluntad. No acepto que nadie me diga lo que debo hacer.

Al principio esta actitud del hombre moderno puede parecer confortable, pero el hambre espiritual del ser humano continúa. Las religiones fallaron en responder las preguntas existenciales de la vida porque se apartaron del único Libro capaz de proveer respuestas satisfactorias. Usamos la Biblia, pero la acomodamos a nuestro antojo. Escogemos lo que se adecua a nuestra manera de ser y de pensar, pero nos resistimos a adecuar nuestra vida a las enseñanzas eternas de la Palabra de Dios.

La astrología aprovecha este vacío para marcar presencia. Lo aprovecha sin consistencia alguna. No pasa de una supuesta ciencia ligada al esoterismo. Se basa en una serie de creencias de los pueblos antiguos, quienes creían en la influencia de los astros en el destino de las personas. Esta práctica era utilizada por las élites sacerdotales y los magos de Persia. Los encantadores de aquellos tiempos realizaba diferentes previsiones, anunciando las épocas mejores para la siembra, la cosecha y otros tipos de actividades. Los reyes tenían sus astrólogos particulares, que les indicaban el tiempo oportuno para ir o dejar de ir a la guerra. Esta supuesta ciencia fue pasando de una generación a otra y en cada etapa fue adquiriendo mayor sofisticación, hasta llegar a nuestros días.

21/11/10

Un mundo sin Dios (3era Parte)

Eso da origen a un cristianismo sin Cristo. El Sunday Times publicó una noticia que alarmó a muchos cristianos. Dirigentes eclesiásticos de un pais europeo escribieron una plegaria, denominada "La resolución del milenio", para marcar la llegada del año 2000. En dicha plegaria se omite toda referencia a Dios y a Jesucristo.

¿Es este el cristianismo posmoderno? ¿Es esta la conversión del agnosticismo al cristianismo o es la simple secularizacíón del cristianismo? El apóstol Pablo mencionaba este tipo de cristianismo como una señal de los tiempos del fin al decir: "Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella"(2 Timoteo 3:5).

Cuando un cristianismo toma el nombre del Cristo pero no vive sus enseñanzas, pierde autoridad. Personas de religiones no cristianas que viven en Europa no aceptan el cristianismo porque ven el estado de corrupción de los líderes espirituales. Según los participantes de un encuentro de laicos católicos, denominado "Operación Movilización", los no cristianos están espantados a causa de la delincuencia, la protitución y la pornografia que está extendida, incluso, dentro del mundo cristiano. Mónica Maggio, voluntaria cristiana, afirma que los no cristianos no le encuentran sentido al caos de la sociedad occidental y los cristianos, con su deterioro religioso, no están en condiciones de ayudarla.

La revista "Reader´s Digest" realizó un estudio y concluyó que, en Alemania, el 20% de las personas que se consideran protestantes y el 10% de  los católicos, en realidad, son deistas. Creen en Dios , pero eso no afecta su vida. Según la revista alemana "Der Spiegel", las iglesias cristianas de Alemania cayeron en la irrelevancia. Los valores cristianos tienen cada vez menos impacto en la sociedad. De acuerdo con una encuesta reciente, sólo el 37% de la población alemana considera que la iglesia debería impartir valores morales. El público alemán considera que la policía, los partidos políticos y la organización ambientalista Green Peace están mejor calificados que las iglesias para difundir valores.

La verdad es que la criatura determinó, en su corazón, no creer más en Dios, o creer en él apenas como una energía despersonalizada, una fuerza interior o simplemente un dios, con minúscula, que puede manejar a su antojo. Sacó al Dios creador, soberano y todopoderoso del escenario de su existencia.

A pesar  de la actitud atrevida de la criatura, y lejos de morir, como hubiera querido Nietzsche, Dios continúa en el control de la vida y del universo. Quedó apenas "la soledad del hombre", usando las propias palabras de la filósofo. ¿Qué hombre? Un hombre que hunde cada día más en la arena movediza de su raciocinio. "Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos... profesando ser sabios, se hicieron necios"(Romanos 1:21,22), afirmó el apóstol Pablo más de dos milenios atrás.

Volvamos a mi profesor agnóstico. Entre los argumentos que él usaba, intentando "probar" que el Dios personal que los cristianos adoran no existe, estaba la supuesta existencia de una energía cósmica que impregnaría todo lo que se mueve en el cielo y la Tierra. En realidad, él creía en Dios pero no lo llamaba Dios; lo llamaba energía. Llevaba una cadena de oro en el pecho. En el extremo de la cadena pendía una pequeña pirámide de cristal; según él, para atraer la energía cósmica del universo. La Biblia ya describía este tipo de pensamiento, muchos siglos atrás, al decir: "Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador"(Romanos 1:25).

Este hombre, de mente inquisitiva, profesor de inglés en una famosa escuela de idiomas para ejecutivos en Manhatan, había dejado de dar culto al Creador y honraba a la criatura. Su atención se dirigía a una piedra de cristal. Cuando las cosas le iban mal, tomaba la piedra y se concentraba en ella, casi con devoción, para recibir las "radiaciones energéticas". Consideraba eso más sabio e inteligente que elevar su clamor a Dios.

Esta es la realidad de nuestros días. La humanidad ha vuelto sus ojos hacia la criatura en lugar de dirigirlos al Creador. Hay gente que no sale de casa sin consultar el horóscopo. Cree que su destino está determinado por los astros.