5/1/10

SALMOS 1 - 9

PUNTOS SOBRESALIENTES: Los bendecidos y los impíos; oraciones de David de seguridad y confianza en Dios; oración por protección, misericordia y liberación; salmos de la gloria y alabanza de Dios por Su justicia.

VERSÍCULO DE HOY: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos ..." (Salmos 1:1).

Una persona bendecida es aquella persona que posee la felicidad producida al experimentar el favor de Dios. Está contento con la dirección de Dios, sin importarle las circunstancias externas.

El secreto para poseer una vida bendecida es el de negarse a caminar "en consejo de malos." Pero la bondad terrenal sola no garantiza bendición verdadera felicidad: "Sino en la ley de Jehová está su delicia" (Salmo 1:2). ¡Que contraste más grande entre esta felicidad y la superficial y vacía que el mundo ofrece! A medida que meditamos de día y de noche en la Palabra de Dios con el propósito de hacer Su voluntad, nuestras vidas adquieren un nuevo significado.

"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él ... porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1:8).

PENSAMIENTO PARA HOY: Solo en la medida que amemos a Dios disfrutaremos obedecer Su Palabra.




CRISTO REVELADO: Como el Hijo de Dios (Salmo 2:7). "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16; Hechos 13:33; Hebreos 1:5).

4/1/10

SALMOS

El libro de los Salmos está compuesto de 150 poemas, la mayoría son canciones de oración-alabanza a Dios. La palabra hebrea "salmos" significa "alabanza" un término que refleja mucho del contenido del libro.



El Espíritu Santo es el Autor que inspiró al Rey David a escribir más de 70 Salmos. Otros escritores incluyen a Moisés, Salomón, Asaf, Etán, y los hijos de Korán. Los escritores de cerca de 50 Salmos no están identificados.


Los pensamientos de los salmistas a menudo van de sentimientos de fracaso total a sentimientos de complacencia, pero generalmente concluyen expresando alabanza y gratitud a Dios. A través de los Salmos, el Espíritu Santo manifiesta el hecho de que cada queja refleja la falta de fe en Dios y en Sus promesas.

Los Salmos establecen la distinción entre pecado y justicia. Las palabras "justo" y "justicia" son usadas más de 130 veces. Las palabras "pecado," "iniquidad," e ""impío" ocurren más de 90 veces.

Los Salmos de juicio contra los impíos revelan lo que el pecado realmente es: rebelión contra Dios. Estos Salmos son las palabras de gente que se ha identificado con Dios al odiar el pecado.

Cuando el Espíritu de Dios dirigió al salmista a hablar de venganza o juicio sobre el impío, los salmistas no se referían a venganza personal;  estaban manifestando la voluntad de Dios concerniente a todas las injusticias. Estos Salmos son la revelación del Espíritu de Dios que el pecado será castigado inevitablemente. La misma verdad es revelada en el Nuevo Testamento, "No os engañeis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6:7).

Los Salmos nos preparan a orar  y meditar, y ofrecen dirección al expresar nuestra gratitud y alabanza. Algunos Salmos, como el Salmo 51, nos enseñan como confesar el pecado y expresar nuestro anhelo por él perdón. Otros, como el Salmo 23, nos enseñan que deberíamos estar contentos con el cuidado personal de Dios para con  nosotros.

Muchos Salmos se refieren al Mesías, Su nacimiento, vida, traición, crucifixión, resurrección y ascensión. Jesús mismo reveló que los Salmos hablaban de El. "... era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos" (Lucas 24:44). Consecuentemente, aquellos que solo leen el Nuevo Testamento limitan su conocimiento de Cristo, por cuanto el Espíritu Santo habla también de Cristo en el Antiguo Testamento (Juan 5:39).



El Nuevo Testamento nos anima a "cantar los Salmos" (Colosenses 3:16). Los Salmos son citados o mencionados cerca de 100 veces en el Nuevo Testamento, más que cualquier otro Libro del Antiguo Testamento, con la posible excepción de Isaías.