19/7/10

EFESIOS

Aun antes de la fundación del mundo, la iglesia redimida de Cristo ya estaba en el plan de Dios. Todos los creyentes están unidos en el Espíritu, como miembros de ese cuerpo espiritual del cual Cristo es la Cabeza.

El pensamiento clave de esta carta es que el creyente ha sido "escogido en Cristo" para ser santo y sin mancha, un testimonio vivo del poder de Cristo en la vida. "Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor" (1:4).

18/7/10

GÁLATAS 4 - 6

PUNTOS SOBRESALIENTES: Alegoría de Agar y Sara; la libertad del evangelio; el fruto del Espíritu.

VERSÍCULOS DE HOY: "Para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Aba, Padre!" (Gálatas 4:5-6).

En el Antiguo Testamento, si la pobreza hacía que alguien cayera en la esclavitud, o perdiera su herencia, el pariente más cercano podía obrar como "pariente redentor". Este pariente podía redimir al pariente esclavo pagando el rescate exigido por su liberación y por la restauración de su propiedad (Rut 3:13).

Cuando Dios anunció Su plan de liberar a Israel de la esclavitud en Egipto, dijo: "Os redimiré con brazo extendido" (Éxodo 6:6). La liberación de Israel de la esclavitud egipcia y su restauración a la Tierra Prometida, fue símbolo de la liberación espiritual por la cual Cristo, nuestro "pariente" redentor, nos libra del pecado y nos restaura a la comunión con Dios. Cristo pagó el rescate por nuestros pecados con Su muerte en la cruz ( Tito 2:14; Hebreos 9:12-14).

Mediante la obra redentora de Cristo, el creyente no es más un esclavo del pecado, sino un hijo de Dios y coheredero con Cristo (Romanos 8:17). El propósito doble que el Señor tuvo al redimirnos fue pagar por nuestros pecados y adoptarnos como hijos en la familia de Dios.

"Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación" ( I Pedro 1:18-19).

PENSAMIENTO PARA HOY: El fracaso que vemos en la vida de otra persona tal vez sea el reflejo del pecado oculto de autojusticia que tenemos.