19/11/09

1 y 2 CRONICAS

Los libros de 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes proporcionan la historia moral y política de Israel y Judá; Crónicas presenta la historia religiosa de Judá.

Los libros de la Biblia desde Génesis hasta 2 Reyes, relatan una sucesión de eventos desde la creación de Adán hasta la época de la cautividad de Judá. Pero Crónicas es un repaso.

El libro de 1 Crónicas se inicia con una larga lista genealógica de nombres en la Biblia y abarca cerca de 3 500 años de historia (capítulos 1 - 9). Las genealogías están dedicadas a las familias a través de las cuales Dios llevaría a cabo Su plan redentor.

Empezando con Adán, confirman la genealogía de Cristo tal como está registrada en los evangelios de Mateo y Lucas. Muchos nombres están omitidos, pero aquellos que estaban relacionados con las profecías del Salvador prometido están registrados, incluyendo a Zorobabel, líder de los exiliados de regreso (1 Crónicas 3:19).

La última batalla de Saúl y su muerte son mencionadas en el capítulo 10; los capitulos 11 - 29 abarcan el reinado de David, revelando un gobierno que honra a Dios. El libro de 1 Crónicas finaliza con la muerte de David y la extensión del reinado bajo Salomón.

El libro de 2 Crónicas continúa la historia del linaje de David. Comienza con el reinado de Salomón, registra la división del reino bajo Roboam, y abarca la historia del Reinado del Sur de Judá hasta el exilio del pueblo a Babilonia. Los últimos versos contienen la proclamación de Ciro, la cual permitía a los judíos volver a Jerusalén.

El período de Salomón fue el período dorado de Israel. Casi todos los primeros nueve capítulos de 2 Crónicas hablan sobre la construcción del  Templo en Jerusalén en el Monte Moria. Fue construido basado en el modelo del Tabernáculo (capítulos 3 - 4). El trabajo fue completado en el décimo primer año del reinado de Salomón (capítulo 5; compare 1 Reyes 6:38) y consagrado a Dios en una  de las oraciones más notables de las Escrituras (capítulo 6).

El resto de 2 Crónicas habla sobre los reinados de Judá y sobre la declinación moral y espiritual de la nación. Termina con la caída de Jerusalén y la destrucción final del Templo (capítulos 10 - 36).

Este repaso de la historia no solo enfatiza el amor de Dios por Su pueblo, sino también indica que cuando los reyes y el pueblo honraron a Dios, hubo prosperidad. Pero cuando fueron infieles al Señor, El retiró  Su presencia y la derrota fue inevitable.

18/11/09

2 REYES 23:21-25

PUNTOS SOBRESALIENTES: La pascua es reinstituida; muerte de Josías; Joacaz encarcelado; Joacim conquistado y controlado por Nabucodonosor; Joacim capturado por Nabucodonosor; reinado de Sedequías; caída de Jerusalén; cautividad de Judá.

VERSÍCULO DE HOY: "Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamat. Así fue llevado cautivo Judá de sobre su tierra" (2 Reyes 25:21).




Sólo 23 años después de la muerte de Josías, el Reino del Sur de Judá se rindió al control de Egipto. Debido a la infidelidad del pueblo y a su desobediencia continua a la Palabra de Dios, la nación fue reducida a ruinas.

Los últimos cuatro reyes fueron solo títeres, nombrados y controlados por Egipto y Babilonia. A través de sus reinados, la nación experimentó una serie de conquistas y deportaciones.

Cuán patética fue la caída de Judá, especialmente si se considera que el Reino del Norte también habia caído cerca de 135 años antes, Judá y el reino del Norte formado juntas en una época a Israel, una de las naciones más poderosas sobre la tierra. De un comienzo muy pequeño, Israel alcanzó una grandeza imperial que atraía la admiración de las naciones más poderosas de su era. Pero debido a la idolatría de Salomón, la nación llegó a dividirse.

Más tarde, en medio de la declinación de Judá, Dios levantó al profeta Jeremías. Si el pueblo hubiese seguido su consejo, el resultado habría sido muy diferente. Tanto Joacim como Ezequías pudieron haber desafiado a las fuerzas invasoras, pero la nación perdió su poder y el privilegio de la protección de Dios.

Con un ejército inmenso, Nabucodonosor, arrasó la parte norte del país y rodeó a Jerusalén. Finalmente, la ciudad comenzó a morirse de hambre.

Sedequías, con sus esposas, hijos y guardias huyeron a través de una abertura en la pared (Ezequiel 12:12); pero fueron capturados en las planicies de Jericó. Sedequías fue forzado a ver la matanza de su propia familia; luego se le sacaron los ojos, y fue llevado en cadenas a Babilonia. Su travesía agonizante dio cumplimiento a dos profecías que parecían contradecirse entre ellas; que Sedequías vendría a Babilonia, pero que no la vería. (Jeremías 32:5; 34:21; Ezequiel 12:3; 17:20-21.)

La destrucción del reinado de Judá nos enseña que la nación más grande en la tierra no puede sobrevivir si su pueblo rechaza continuamente a Dios y a Su justicia. La riqueza, los vastos ejércitos y la protección nuclear son una seguridad falsa cuando una nación se aleja de Dios.

"Estos confían en carros, y aquellos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová tendremos memoria. Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos de pie" (Salmo 20:7-9).

PENSAMIENTO PARA HOY: El éxito verdadero de una nación depende de su fidelidad para con Dios.

CRISTO REVELADO: Por medio de la Pascua (2 Reyes 23:21-23), Es un tipo de Cristo, nuestro Redentor (Juan 1:29; 1 Corintios 5:6-7; 1 Pedro 1:18-19).