20/4/10

JONÁS 1 - 4

PUNTOS SOBRESALIENTES: Jonás es comisionado; su esfuerzo por evitar la voluntad de Dios; Jonás tragado por el gran pez; oración de Jonás; segunda comisión; Nínive se arrepiente; descontento de Jonás.

VERSÍCULOS DE HOY: "Vino palabra de Jehová a Jonás ... diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella ... y Jonás se levantó para huir ... y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje ..." (Jonás 1:1-3).

Jonás no estaba deseoso de ser un misionero extranjero en Nínive, la gran ciudad capital del cruel enemigo asirio. Equivocadamente creyó que podía escoger su propia ciudad para servir a Dios, ignorar la voluntad revelada de Dios para su vida y cambiar la forma de pensar de Dios.

Le debe haber parecido la respuesta a su oración cuando Jonás descubrió que un barco viajaba para Tarsis el mismo día de su arribo a Jope. Pero mientras Jonás descubría tales respuestas satisfactorias a sus oraciones, había mucho que se "llevaba a cabo" lo cual está registrado: "descendió a Jope"; "entró en ella [nave]..."; y finalmente, "descendí a los cimientos de los montes" (Jonás 1:3; 2:6).

Por momentos parecía que las circunstancias estaban a favor del plan de Jonás, lo cual le dio tanta tranquilidad que pronto "se había echado a dormir" en el barco (1:5). Sin embargo, las circunstancias favorables para evitar la voluntad de Dios nunca producirán un resultado satisfactorio. Jonás pensó que había dejado sus problemas atrás, pero tal "buena suerte" siempre termina en "aguas profundas". Con frecuencia persistimos más en planificar nuestra propia ruina que en buscar la voluntad de Dios.

Cuando Jonás "pagó su pasaje", no se dió cuenta del alto precio que estaba pagando por su propia satisfacción. Uno puede jactarse de actuar para Dios y decir que tiene Su aprobación, pero si es uno el que satisface en lugar de Cristo, los pasos siempre irán para abajo ... abajo ... abajo.

Dios amó tanto a éste profeta inestable, que no le permitió que prosperara en sus caminos egoístas. "Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo" (Hebreos 12:6).

PENSAMIENTO PARA HOY: Pídale al Señor, que le impida hacer su  propia voluntad si está en conflicto con Su Voluntad para su vida.


CRISTO REVELADO: En Jonás (1:7; 2:10). Jesús usó esto como ilustración para hablarnos sobre su muerte, entierro y resurrección, cuando los fariseos demandaron de El una señal acerca de quién era él (Mateo 12:39-40; I Corintios 15:4).

19/4/10

JONÁS





Jonás vivió durante el reinado próspero pero impío del Rey Jeroboám II y fue un profeta prominente en Israel. El había profetizado el gran éxito militar del Rey Jeroboám II sobre los sirios (II Reyes 14:25).

El libro de Jonás es un recuento histórico de la misión del profeta Jonás al pueblo de Nínive, gran enemigo de Israel, para anunciar su destrucción. Al principio, Jonás no quiso cumplir voluntariamente con la orden de Dios, pero  después de una serie de eventos dramáticos, Jonás obedeció a disgusto. Sin embargo, no estaba contento cuando el rey y el pueblo de Nínive se arrepintieron y el juicio de Dios fue evitado.

Este libro representa a Dios como un Dios de amor y misericordia, uno que perdonaría y salvaría incluso a los enemigos de Su pueblo si se arrepintieran, en lugar de castigarlos y destruirlos.

Jesús puso en contraste el arrepentimiento del pueblo pagano de Nínive, que tenía tan poco conocimiento del juicio de Dios, con la dureza de los israelitas quienes poseían gran conocimiento de Su Palabra y Sus caminos.

El pueblo de Nínive se arrepintió  con la predicación de Jonás, pero la mayoría del pueblo rehusó arrepentirse cuando Jesús predicó.

Lo que le aconteció a Jonás fue una analogía de la resurrección de Cristo, "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches" (Mateo 12:39-41; compare Lucas 11:29-32).

El juicio de Dios es seguro, no importa que tengamos poco o mucho conocimiento de Su Palabra. Todo aquel que no reciba a Cristo como su Salvador estará eternamente perdido.

Tenemos el privilegio de tener la Palabra de Dios a disposición nuestra. Con ese privilegio viene la gran responsabilidad de compartir con otros.