21/2/10

ISAÍAS 32 - 37

PUNTOS SOBRESALIENTES: Un Rey Justo es profetizado; advertencia a mujeres de Jerusalén; juicio sobre las naciones; Jerusalén amenazada; oración de Ezequías; destrucción de los asirios.

VERSÍCULOS DE HOY: "Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó ... El rey [de Asiria] dice así: No os engañe Ezequías ... Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria" (Isaías 36:1, 14-15).

Sólo ocho años después de que invadió el Reino del Norte, Senaquerib, rey de Asiria atacó Judá. (Compáre II Reyes 18:13-17 y II Crónicas 32:1-8). Fue  durante esta crisis que el Rey Ezequías confió en Dios y le dijo a la nación: "... con nosotros está Jehová nuestro Dios ..." (II Crónicas 32:8).

Ezequías trató de dirigir a su pueblo a confiar en Dios como su única esperanza para sobrevivir. Cuando leyó la carta que el embajador asirio le trajo de Senaquerib, Ezequías "subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová. Y oró Ezequías" (II Reyes  19:14-15).

La oración fue corta pero sincera, y el ángel del Señor destruyó 185 000 soldados del ejércitos de Senaquerib.

Si realmente vivimos en comunión con Dios, acudiremos a El en oración, no sólo cuando estamos en dificultades, sino en todo momento. "... sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias" (Filipenses 4:6).

PENSAMIENTO PARA HOY: Puede depender de las promesas de Dios, nunca fallan.


CRISTO REVELADO: Como la Roca inconmovible (Isaías 32:2). Cristo está siempre dispuesto a dar "descanso", consuelo y seguridad a todo aquel que pone su seguridad en El en lugar del esfuerzo humano. "Jehová, roca mía y castillo mío ... ¿y qué roca hay fuera de nuestro Dios?" (Salmo 18:2,31; Mateo 11:28-30).

Como el Rey que traerá juicio sobre la tierra (Isaías 33:17; 34:4-5). En aquel día, los cristianos verán al Rey en Su poder y gran gloria, pero los impíos enfrentarán Su terrible indignación (Mateo 24:30; II Pedro 3:10).

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